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lunes 24 septiembre 2018

Opinión

Vending fresco y de temporada

Para la mayor parte de la población no es fácil encontrar en su vida cotidiana este tipo de productos, sanos, de proximidad y de temporada y por tanto poder integrarlo en su pauta de consumo

<em>Vending fresco y de temporada</em>

En los últimos años el avance y aceptación social que está teniendo el consumo de productos alimentarios de proximidad es más que notable, y esto supone una de las más claras oportunidades para la revitalización del mundo rural y la creación de nuevas explotaciones. Sin embargo, para la mayor parte de la población no es fácil encontrar en su vida cotidiana este tipo de productos, sanos, de proximidad y de temporada y por tanto poder integrarlo en su pauta de consumo.

Esto se debe, en gran medida, a la ausencia de políticas públicas activas que realmente promocionen y abran caminos a estos nuevos canales de comercialización de proximidad que lleguen al máximo de población posible.

El dato más revelador procede precisamente del propio Ministerio de Agricultura, el porcentaje de explotaciones agrícolas que en España hacen venta directa está alrededor de un 3%, frente a países como Francia, Italia o Portugal más cerca de la franja del 20%.

La gran diferencia de datos no es un tema casual ni responde a cuestiones culturales ni sociales, sin duda una de las variables explicativas de este desajuste tan dramático es la existencia o no de políticas públicas a favor de la alimentación de proximidad. Estos países han apostado, desde hace años, por convertir la compra pública de alimentos (alimentos comprados por la administración pública como escuelas, hospitales etc..) en una palanca de cambio, no sólo incorporando a los concursos públicos cláusulas que priorizan los canales cortos de comercialización, sino realizando planes públicos de contratación de alimentos de mayor envergadura y ambición.

Un ejemplo de este tipo de planes que bien podría adoptarse en el estado español es el último aprobado en Reino Unido que tiene la particularidad de incorporar una nueva estrategia que ya se está probando actualmente en el estado de Nueva York, se trata de impulsar la compra local de alimento a través de las máquinas expendedoras, el famoso vending.

El Gobierno del estado de Nueva York tiene claro que la agricultura local será una gran tendencia y una enorme oportunidad para el territorio y el campesinado, además de construir alternativas turísticas ligadas a la agricultura no industrial. Por eso han dedicado este año a poner en marcha un programa piloto de máquinas expendedoras de alimentos locales, con dos objetivos: el aumento de la venta e ingresos para los agricultores/as y crear una estrategia de publicidad para este tipo de agricultura. Ya han instalado 10 máquinas en todo el estado y esperan instalar más si se demuestra que tienen aceptación popular, en estas máquinas pueden comprarse, por ejemplo, rodajas de manzana frescas del Bronx.

Esta propuesta puede parecer una extravagancia, o una idea sin mucha capacidad de transformación, pero quizás merezca un análisis pausado. Se trata de una iniciativa barata para las arcas públicas y que permite que mucha gente que no puede estar en una cooperativa de consumo, o acercarse a un mercado local de agricultores pueda conseguir productos de cercanía. Además, para muchos puede que sea la primera vez que tienen delante esta posibilidad que no conocían, por tanto contiene un componente importante de sensibilización y educación.

En nuestro país, lamentablemente, vamos unos pasos atrás. Este mismo año fue presentada, y rechazada sin más por el parlamento español, una iniciativa de la campaña cortocircuito promovida por organizaciones como VSF Justicia Alimentaria Globla, COAG (Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas) y la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos) que demandaba la existencia de un plan de contratación pública con criterios ambientales y de proximidad. En cambio, tres propuestas no de ley presentadas en el Parlamento Catalán, Vasco y Andaluz sí han sido aprobadas y ahora están en mano de los gobiernos el realmente tomárselo en serio.

El vending es un canal más que las administraciones deberían estudiar y lanzar junto a los productores/as iniciativas y proyectos piloto en incluir en sus planes para impulsar la compra publica de proximidad, pues los datos son interesantes. Según un informe publicado recientemente por DBK, el mercado de explotación de máquinas de vending contabilizó una cifra de negocio de 2.050 millones de euros. El parque de máquinas se sitúa en torno a las 555.000 máquinas en España. El segmento de vending público (que engloba a las máquinas situadas en la vía pública o en lugares de paso) que aglutina el 80% del mercado, se sitúa en 1.6 3 5 millones de euros. Por su parte, el negocio de vending cautivo (cuyas máquinas se encuentran en el interior de locales) se cifró en 4 15 millones de euros.

A día de hoy en nuestro país no existen experiencias comparables al programa neoyorkino, lo más parecido es la iniciativa que lleva años desarrollando en el Ayuntamiento de Barcelona, sustituyendo alimentos poco saludables de las máquinas en dependencias municipales e incorporando alimentos de comercio justo.

Ahora necesitamos ir más allá, abrir debates sin complejos y explorar todos los caminos para amplificar y fortalecer los canales cortos de comercialización, y no es descabellado pensar en el vending como uno de ellos, ni descabellado ver en edificios públicos, estaciones de tren, metro, etc… máquinas expendedoras de alimentos locales.

Como vemos, otros países se toman en serio la existencia de una enorme capacidad de las administraciones públicas para promover una alimentación sana y cercana y transformar el sistema alimentario en favor del campesinado y consumidores, y no a favor como de grandes multinacionales agroalimentarias.

Cada vez somos más urbanos, más diversos, tenemos menos tiempo y nuestra dieta se ve invadida por los alimentos preparados que han sabido estar cerca de nosotros, pero por el contrario cada vez hay una mayor demanda de alimentos de proximidad y ecológicos. Por ello es necesario pensar, crear y desarrollar fórmulas que puedan dar soluciones adaptadas para acercar oferta y demanda.

Sabemos que es posible, pero hay ponerlo en marcha, necesitamos liderazgo público en la promoción y ensayar soluciones que tengan en cuenta la diversidad y las necesidades de los consumidores para que sea más fácil comprar alimentos locales y llegar al mayor número de personas posibles. Cuantos más apostemos por la agricultura local mayor será la transformación de nuestro sistemas alimentario.

*Javier Guzmán es Director de VSF Justicia Alimentaria Global

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Javier Guzmán

Javier Guzmán

1 comentario

  1. ArroyoClaro
    ArroyoClaro 24/10/2014, 23:10

    Muy interesante propuesta para la buena salud del ciudadano así como para fomentar la agricultura local más natural que la industrial y que sólo beneficia a los cuatro peces gordos del sector.
    Sólo es cuestión de que la dejen llevar a cabo.

    Responder a este comentario

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