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miércoles 12 diciembre 2018

Economía

La reforma fiscal de Montoro: una medida claramente electoralista

El autor analiza las claves de la reforma que el ministro de Economía presentó el pasado viernes

<em>La reforma fiscal de Montoro: una medida claramente electoralista</em>
Cristóbal Montoro.

La reforma fiscal de Montoro que entrará en vigor en 2015 es una medida claramente electoralista (algo que ya ha señalado la Comisión Europea al considerarla muy sospechosa por estar tan próxima a las elecciones municipales). Hay dos motivos principales para argumentarlo:

1) El impacto en la recaudación fiscal será mínimo. Según los técnicos de Hacienda se recaudará sólo un 6,8% menos en comparación con el año 2014. Esto quiere decir que el ahorro para los contribuyentes también será exiguo, del orden de 173 euros al año de media. Por lo tanto, se trata de una reforma superficial, encaminada más a poder vender que se han bajado los impuestos que a otra cosa.

2) El objetivo que dice perseguir el gobierno (mejora de la capacidad adquisitiva de la población) parece una broma de mal gusto cuando este mismo gobierno aumentó el IRPF notablemente nada más llegar al poder, subió el IVA, los impuestos de los carburantes, tabaco y bebida, no para de recortar en educación, sanidad, subsidios, prestaciones sociales, sueldos y pensiones. Después de más de dos años minorando el flujo de ingresos que recibimos los ciudadanos o directamente extrayendo dinero de nuestros bolsillos nos vienen con el cuento de que lo que pretenden con esta reforma fiscal es aumentar nuestra capacidad adquisitiva. No cuela.

No podemos olvidar que el IRPF afecta sólo a aquellas personas que tienen rendimientos del trabajo o del capital, los cuales suman 19,3 millones en una población de 46. El resto de ciudadanos ni siquiera se ve beneficiada de esta “rebaja impositiva”. Por lo tanto, intentan vender como una estupenda noticia que les bajen un poco el IRPF a unos pocos mientras el resto de figuras impositivas –que afectan a toda la población, como el IVA– no disminuyen sino que incluso continúan aumentando.

Además, esta reforma fiscal ni siquiera es progresiva (justa en términos fiscales, donde pagan más proporcionalmente los que más renta tienen), sino que la reducción de impuestos afecta tanto a los menos acaudalados como a los más pudientes. Sobre todo si tenemos en cuenta que se les ha bajado el tipo impositivo del Impuesto de Sociedades únicamente a las grandes empresas y que las rentas del capital (que sólo son percibidas por una pequeña capa de la población –la más adinerada) también tributan menos. Un ejemplo claro: tras la reforma, quien obtenga más de 1.000.000 de euros en dividendos por sus acciones pagará proporcionalmente igual que un trabajador o autónomo que gane 50.000 euros. Y no olvidemos que sólo el 11% de la población tiene acciones que cotizan en bolsa y que además está conformada por las familias con más recursos.

Por si fuera poco, cuando uno rebusca entre todas las medidas incorporadas en la reforma fiscal se encuentra con numerosas subidas de impuestos que han pasado desapercibidas. Montoro sólo se ha centrado en anunciar dónde va a bajar los impuestos, pero no dónde los va a subir.

¿Dónde van a aumentar los impuestos?

– En las indemnizaciones por despido improcedente. En la actualidad la ley permite que cuando un trabajador es despedido de forma improcedente no tenga que pagar impuestos por el dinero que recibe en forma de indemnización (para el resto de despidos sí hay obligación de tributar por las indemnizaciones). Cuando esta reforma entre en vigor, en todos los tipos de despidos habrá que pagar impuestos por la indemnización recibida (excepto en las indemnizaciones por debajo de los 2.000 euros). Es decir, se trata de una subida de impuestos encubierta.
– En los alquileres de vivienda. La legislación actual permite a todo aquel que viva en alquiler pagar menos impuestos por IRPF (especialmente los jóvenes con bajos ingresos). A partir de 2015 la cuantía que podrán dejar de pagar en impuestos será menor, y mucho menor en el caso de los jóvenes con pocos ingresos. Por lo tanto la recaudación aumentará; es una subida de impuestos.
– En la obtención de ingresos irregulares. Aquellos contribuyentes que reciben ingresos con periodos de generación superior a un año o que son obtenidos de forma irregular pueden hoy día pagar menos impuestos por IRPF. Tras la reforma, la cuantía que pueden dejar de pagar será menor. Otra subida de impuestos.
– En las ganancias de dividendos. Hoy día quien obtiene dividendos no paga impuestos por los primeros 1.500 euros. Si recibe 1.500 euros o menos en dividendos, no paga impuestos. Si recibe más de 1.500 euros, sólo paga impuestos por los euros que excedan esa cantidad. Tras la aplicación de la reforma fiscal habrá que pagar impuestos por todos los euros recibidos en forma de dividendos. Es otra subida de impuestos.
– En las aportaciones a planes de pensiones privados. La legislación actual le permite pagar menos impuestos en IRPF a todo aquel que contraiga un plan privado de pensiones. La cantidad máxima que pueden utilizar para luego pagar menos impuestos es de 10.000 euros, mientras que tras la reforma fiscal será de 8.000 euros. Es decir, que estos contribuyentes ahora tendrán que pagar algo más en impuestos.
– En la reducción de rendimientos del trabajo. En la actualidad todo aquel trabajador que ingrese 6.500 euros procedentes de rentas diferentes del trabajo y que gane más de 14.450 euros goza de una bonificación que les permite pagar algo menos de impuestos. Esta bonificación desaparece con la aplicación de la reforma fiscal.

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Eduardo Garzón

Eduardo Garzón

1 comentario

  1. cayetano
    cayetano 24/06/2014, 23:51

    Tres son las cuestiones centrales: la composición interna de las rebajas fiscales, para lo que detallaría expositivamente la regresividad de la misma, favoreciendo a quién más tiene;
    como afectará al crecimiento de la desigualdad en su campeona europea (España); cómo afectará a los ingresos del Estado y por tanto a los gastos. Es decir a que partidas destinarán los recortes derivados de ingresar menos (aunque sea tras dentro de un año, tras las convocatorias electorales).
    En España como se ha explicado innumerables veces por muchisim@s especialistas, el problema no es de gasto sino de ingreso. Ya que el Estado para equipararse a la media europea tendría que incrementar en 80.000 millones de € sus ingresos. Equiparación con la media europea-80.000mill.€-, que de producirse también sobre los sectores a aportarlos, se efectuaría cuasi-exclusivamente sobre el 10% de la población más acaudalada y vinculada al stablishment.

    Un saludo cordial

    Democracia o Barbarie.

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