lamarea.com

sábado 24 febrero 2018

Opinión

El minuto de gloria

Junio de 2011. Una ciudadana llama la atención del príncipe para entregarle una carta en la que le pide un referéndum ciudadano sobre la continuidad de la monarquía

<em>El minuto de gloria</em>
Una ciudadana de Pamplona interpela al príncipe Felipe en junio de 2011.

Junio de 2011. Nadie lo sabe pero faltan justo tres años para que su padre anuncie que deja el sillón para que se siente él. El príncipe Felipe está de bolos en Pamplona. Al salir de un acto recorre la distancia que hay entre el coche oficial y una valla que separa a instituciones y a ciudadanos, para, acompañado por el presidente de Navarra, Miguel Sanz, estrechar algunas manos y recibir algunos “guapo” de las señoras mayores allí congregadas. Una chica que se encuentra tras el perímetro de seguridad, en la misma zona en la que las señoras mayores dicen “guapo”, llama la atención del príncipe para entregarle una carta en la que le pide un referéndum ciudadano sobre la continuidad de la monarquía.

Felipe entra al trapo y responde, sirviéndonos en bandeja de plata, de esas que se usan en Zarzuela a la hora del almuerzo o la cena, una escena que tres años después resume a la perfección la situación que estamos viviendo y viviremos los próximos tiempos.

Reparto de la obra: Príncipe Felipe, como la monarquía. La chica que pide referéndum, como las plazas. Las señoras que dicen “guapo”, como la mayoría silenciosa. Miguel Sanz, como el poder político actual.

Con una sonrisa en la cara de Felipe comienza el acto.

No me corresponde a mí convocar un referéndum, le dice el príncipe a la plebeya. Pero puede proponerlo o puede abdicar, responde la chica aquella. El príncipe intenta sentenciar con un: chica, yo creo en el sistema. Yo también creo, le responde, por eso hay que preguntarle a la ciudadanía y que decida ella.

En este momento, con las señoras mayores que dicen “guapo” escuchando en silencio el intercambio entre el príncipe y la súbdita sin decir ni mú, acaban las sonrisas y los versos y comienzan las caras de incomodidad en la jeta real. La poesía se hace prosa: “Mira, yo voy a cumplir con mi deber, he aprendido a hacerlo lo mejor posible y cumpliré con la Constitución”. “Yo no voté la Constitución”, le responde la chica al tipo de sangre azul, que ya busca con la mirada auxilio del poder político. Y el poder político acude a la llamada: “La votó la mayoría”, ayuda Miguel Sanz. El entonces presidente navarro, salpicado por el escándalo del cobro abusivo de dietas e imputado por la quiebra de Caja Navarra, se viene arriba (Arriba España) y amplía a modo de chascarrillo: “Pues la Primera y la Segunda República terminaron como el rosario de la aurora”. Como Caja Navarra, podía haber dicho, pero no, como el rosario de la aurora dice, intentando animar a la grada joven que suele gritar “guapo”.

La chica ciudadana obvia el chascarrillo y responde a lo de la Constitución ya votada con una cita célebre: “Jefferson dijo que el poder constituyente de hoy no puede condicionar el poder constituyente de mañana”. Ha dicho yeferson. Esta es la mía, piensa el niño monarca, que aprovecha la situación para ganar el apoyo de los que dicen “guapo”, dirigiéndose directamente a ellos pare reírse de la chica: “¿Habéis tomado buena nota de todo?”, entre sonrisas, refiriéndose a la cita del tal yeferson. Puta empollona, hubiera querido decir, pero no lo dice porque está muy bien preparado.

Todo monarca sabe que el pueblo fiel y dormido siempre acude a prestar ayuda entregando lo que se le pida. Ganado y cosecha hace unos siglos; ignorancia y conformismo en estos tiempos: “¿Ese es el único problema que tienes en tu vida?”, pregunta un súbdito visiblemente molesto a la súbdita que quiere dejar de serlo. Por fin el pueblo domesticado reacciona con el conformismo que de él se espera. Vuelven los “guapo”, aplausos y más “guapo”.

El príncipe ha pasado el mal trago. Antes de despedirse del escenario deja una frase que define y pone título a esta obra de teatro que realmente sucedió un día de justo hace tres años, y de paso, sin quererlo, define a la propia institución que representa y lanza un reto a las plazas que hoy piden un referéndum: “Desde luego has conseguido un minuto de gloria. Es lo único que has conseguido, porque esto no llega a ningún lado”.

Eso habrá que verlo.

¿Sabes que 'La Marea' rechaza la publicidad sexista y la del Ibex35?

Un medio debe ser tan libre como coherente.

Protege nuestra independencia.

SuscríbeteHaz una donación

Gerardo Tecé

Gerardo Tecé

7 comentarios

  1. gorka lopategi
    gorka lopategi 06/06/2014, 17:37

    Entre plebeyos , mediocres y palurdos anda la cosa (7 Millones de votos de los PP-PSOE)
    Que crezca la ternura y la lectura

    Responder a este comentario
  2. Madmax
    Madmax 06/06/2014, 03:01

    ESTO ES MUY SENCILLO: QUE TODOS LOS REPUBLICANOS VOTEN A LOS PARTIDOS QUE PROPONGAN CAMBIAR LA FORMA DE ESTADO DE ESPAÑA POR UNA REPÚBLICA. SI SON UNA MAYORÍA AMPLIA LA REPÚBLICA NO TARDARÁ EN LLEGAR.

    Responder a este comentario
  3. elenamontbui
    elenamontbui 05/06/2014, 23:40

    Hace poco estuvo en Barcelona y un empresario catalán no le quiso dar la mano, no veas cómo se puso también. Le conviene cambiar esa actitud.

    Responder a este comentario
  4. monarquico
    monarquico 05/06/2014, 13:56

    el referéndum es una medida excepcional y con la madurez democrática que se gasta el soberano pueblo español debe seguir así. debe servir para confirmar un cambio pero no una continuidad. con un 90% del congreso republicano, tendría sentido un referéndum. con ese mismo porcentaje a favor de la sucesión, no.
    dicho sea de paso, eso de recurrir a la calle cuando no se tiene fuerza en el parlamento, no es democracia, es extorsión, y viniendo de algunos grupos, ya sólo provoca aburrimiento.

    Responder a este comentario
    • Psicoloco
      Psicoloco 05/06/2014, 22:18

      Tabmbién la abdicación del rey es una medida excepcional, y que la jefatura de estado no la decida el pueblo también es excepcional.
      Por otra parte, no veo la extorsión en una conversación entre el heredero de la corona y una ciudadana. Que yo vea, no hubo violencia o amenaza de ella por parte de la ciudadana.
      Chico, si te aburres porque cada vez más personas pidamos la república, tú mismo.
      Y no te niego tu derecho a ser monárquico. Me encantaría que también los monárquicos podáis defender vuestra opción con el voto.
      De hecho, la mayoría del electorado (60%) no tuvo opción de votar la constitución ni las suceivas reformas que se han hecho de ella.

      Responder a este comentario
  5. Ciberiaenlamarea
    Ciberiaenlamarea 05/06/2014, 12:14

    Bravo! Fiel reflejo del clasismo narcisista que pretenden imponer en aras de supuesto gobierno de los mejores.
    La soberania reside en el pueblo y es al pueblo a quien compete desestimar o aceptar una u otra forma de gobierno. Eso lo saben hasta los reyes y
    … la partitocracia que hace cuerpo junto con las elites empresariales y eclesiasticas.
    El pueblo soberano dice basta el #7J #ReferendumYa #VotoPermanente

    Responder a este comentario
  6. Pensador
    Pensador 05/06/2014, 11:50

    En el “esto no va a ningún lado” demuestra que, efectivamente, le han explicado muy bien desde niño de que va esto.

    Responder a este comentario

Escribir un comentario

No se publicará tu dirección de email.
Los campos obligatorios están marcados con *

Última hora

LM57 – Febrero 2018

Tus artículos

‘Homo Lubitz’, de Ricardo Menéndez Salmón

Reseña de la última novela de Menéndez Salmón, una obra que "nos adentra en un mundo donde se ejerce una nueva dimensión de lo atroz, esa dimensión no representable ni imaginable y que, al mismo tiempo, nos muestra una visión de futuro de nuestra especie", según Portela.

Los socios/as escriben

Un derecho inhumano

"Un centenar de personas acumulan la misma riqueza que 3.000 millones de sufrientes empobrecidos". Antonio Zugasti reflexiona sobre el derecho a la propiedad.

“La desigualdad es más profunda que el tema salarial si la llevamos a la desigualdad de género y la de clase”

La escritora y directora Irene Hernanz reconoce también su admiración por el bilingüismo en Cataluña.