lamarea.com

domingo 25 febrero 2018

Tus artículos

El camino

Algunas reflexiones sobre la Economía del Bien Común y la búsqueda de alternativas para crear un sistema que beneficie a todos

07 abril 2014
12:48
Compartir

José Daniel Pérez // No me lo explico,  enciendes  el ordenador para leer un rato, miras noticias o la televisión y sólo encuentras  barbaridades, estés donde estés sólo cuentan barbaridades. Las buenas noticias están en peligro de extinción. Eso sí, siempre nos quedará la libertad de decidir qué queremos ver y qué queremos hacer, de eso se trata, de poder decidir cómo queremos ser y cómo queremos que sea nuestro entorno, nuestra vida.

Hace unas semanas se celebraron en la facultad  de Economía unas jornadas sobre el mundo de la empresa, el emprendimiento, la ética en los negocios… Fueron dos días llenos de ponencias, stands y talleres. Entre ellos destacó la conferencia de Paco Álvarez Molina, sabía antes de empezar que me iba a sorprender,  es el impulsor de La Economía del bien Común en España, economista, vicepresidente de la Bolsa de París durante años, actualmente preside Ética Family office, colabora con Attac TV… Él promueve este movimiento iniciado por Christian Felber en Austria, oírlo hablar es como oír a Gallardón sobre el tema del aborto, te deja sin palabras. Este modelo se basa en la relación de las empresas y el estado con los valores y quiere dejar de lado los tristes datos económicos en los que se basan nuestros dirigentes.

Por la mañana, mientras que yo estaba en una sala pequeña de la facultad con unas 20 personas hablando de cooperativas y de ética en los negocios, en la sala grande, cientos de personas intentaban aprender cómo ser un gran empresario, corbatas y más corbatas hablaban de financiación, de bancos o de grandes inversores. En una sala se hablaba de igualdad, de cooperación, de bienestar, de ganar para reinvertir y en la otra se hablaba de ganar cuanto más mejor, sin un fin, ganar por ganar.

Por la tarde, para cerrar las jornadas, el decano y algún catedrático de la facultad de economía entregaron los premios a los jóvenes emprendedores y después  escuchamos a Paco Álvarez hablar sobre este nuevo sistema social, político y económico. Me dolió en el alma ver a los que entregaron los premios, supuestamente grandes entendidos en economía que se dedicaron a ir y venir de la sala y a mirar el móvil durante la conferencia lo que quiere decir que les da exactamente igual este lado humano de la economía.

Aún así, más me dolió ver a los que recibieron los premios porque directamente se fueron al igual que el 30-40 % de la gente que estábamos allí. Y para rematar, aún me dolió todavía más ver que sólo dos personas jóvenes estábamos escuchando sobre esta nueva forma de hacer las cosas, una nueva forma de hacer política  y de hacer negocios.

Surgió un debate tras la ponencia de Paco Álvarez, la cuestión era saber porqué se está empezando a hablar de ética en los negocios y en las organizaciones o gobiernos. Cuando hay tanta falta ética, por qué no se empezó a hablar de ella hace unos años cuando las empresas y el estado tenían recursos para destinar a responsabilidad social, por qué cuando llegas a la universidad lo primero que te enseñan es que la razón de ser de la empresa es la maximización de los beneficios, aumentar el valor para los accionistas y todo esto cuando en realidad no es así, la razón de ser de cualquier organización debe de ser la de contribuir a mejorar la sociedad en la que vivimos ya que son las empresas junto con los políticos  los que más capacidades tienen para ello. ¿Por qué históricamente las cooperativas no han llegado a ser las grandes empresas que dan la vuelta al mundo??

La respuesta es sencilla y mismo tiempo muy complicada, educación y mentalidad. Te das cuenta de que realmente nos cuesta mucho despertar, aprender, razonar y me molesta. Me molesta  porque tenemos fuerza y ganas, tendríamos que dar todo pero no lo damos, yo el primero, aquí, esperando a que me venga todo hecho y no, así no, de brazos cruzados no, esperando las buenas noticias, esperando aprobar sin estudiar o esperando buenos resultados sin esfuerzo y trabajo.

Es que  el camino lo hacemos nosotros, cada uno se forja su propio camino, su carácter, sus valores, sus ideas, cada uno se fija sus metas y entre todos debemos fijar metas comunes que nos beneficien por igual, buscamos  la libertad para decidir qué hacer y cómo hacerlo, o peor, decidimos no hacer nada.

Empiezas a ver, lees, te interesas, te preocupas y promueves. Empiezas a sacar tus propias conclusiones  sin darte cuenta de que todo es mucho más difícil y de la importancia de priorizar. Todos los días vemos algo que nos llama la atención,  barbaridad tras barbaridad, aquí y en el mundo y está claro que no podemos seguir así. Guerras, hambre,  la situación que se vive en muchos países, tema de empresas, de bancos, de robos, la justicia penosa que tenemos y para qué hablar de nuestra situación política, económica o social, que es vergonzosa.

Nuestros gobernantes no saben lo que hacer y no creo que piensen en desfavorecer a todo el país, en ir a por los más débiles, no todos serán malas personas. Me gustaría pensar que simplemente no les da para más, no son inteligentes y lo están demostrando, son simples marionetas que toman decisiones ordenadas por los grandes poderes políticos de Europa y que además sufren presiones constantes de los grandes empresarios  y de otras organizaciones económicas.

Tampoco creo que todos los empresarios y las grandes empresas sólo piensen en sus intereses y que nosotros, los obreros, tengamos que luchar contra ellos, dejemos esto ya. Hay que ser conscientes de la importancia de las empresas como base de la economía y aunque no debería ser así,  de la economía como base de la sociedad, sin empresas no hay trabajo y sin trabajo hay precariedad, desigualdad, miseria. Se trata de ponernos de acuerdo y que entre todos busquemos el punto intermedio para mejorar.

La cuestión es que de brazos cruzados no nos irá bien ni en la vida personal ni en la profesional, no vale decir que  no sirve de nada o que no sé lo qué hacer. Siempre se habla de etapas en la vida y tenemos que hablar siendo optimistas aunque muchas veces no lo seamos, tenemos que creer realmente en lo que hacemos. Por algo se empieza y está claro que hay que empezar. Todos tenemos que poner de nuestra parte, el futuro está en nuestras manos.

No creo que haya formulas mágicas y tampoco sé que tenemos que hacer. Si sé que tendríamos que empezar por cosas sencillas, por aprender, por ver opciones, por difundir  y trabajar. Salgamos a la calle y expresemos nuestro malestar, eso sí, siendo optimistas y con cabeza, trabajemos en la calle, en nuestros círculos, trabajemos en nuestro espacio. Sea dentro del mundo de la empresa, de la educación, de la ciencia o simplemente en el bar. Trabajemos.

Hagamos de periodistas, el papel de los medios es vital y me molesta ver como los grandes  grupos de comunicación con ideologías muy definidas y con muchísimo poder  nos muestran a su manera lo que ellos quieren dar a conocer. Comuniquemos, empecemos inculcando este cambio de mentalidad, hagamos política, saquemos nuestras conclusiones, no dejemos que tomen decisiones por nosotros, y si, nosotros podemos hacer política y debemos hacerla porque si no la harán por nosotros y a todos nos debe interesar por igual, estamos hablando de un futuro para nuestras familias que están y las que vendrán, hablamos de la sociedad, de la libertad y la igualdad.

Dejemos de conformarnos por favor, tenemos miedo a todo, parece que tenemos miedo a vivir y no, dejemos el miedo. Todas las papeletas cuentan por igual, digamos NO. Estamos viendo iniciativas como Podemos, Partido X, Equo, Ciudadanos, Convocatoria Ética o  incluso un pasito más, La Economía del bien Común que supondría un cambio radical en la mentalidad de la sociedad. Muchas opciones pero el mismo objetivo, democracia real y bienestar.

Podemos como partido es esto, gente con ganas de cambiar las cosas, de luchar, decidida a no dejar que sean los de arriba los que manden. Podemos son círculos repletos de ciudadanos dispuestos a ayudar ,a comprometerse, a sentir la política pensando en los demás, a impedir que nos sigan robando la vida y los derechos, a convertir nuestra indignación en cambio.  Como dicen , ya es hora de volver a creer en el futuro. Podemos construirlo juntos.

Yo confío en que sí se puede aunque sabemos que no va a ser fácil, lo fácil es garantía  de fracaso, de que algo no hemos hecho bien. El poder manipula y cambia a las personas, estamos viendo que lo anterior no funciona por eso doy y daré la cara por el cambio.

Con todo esto no hablo  de izquierda o derecha, de economía, de república o monarquía, de obreros o empresarios, hablamos de sentido común y de personas. ¿Acaso cada uno tiene su propio sentido común? ¿Acaso no sabemos distinguir entre lo lógico, lo coherente con lo absurdo o lo irracional? ¿De verdad no sabemos distinguir  entre lo que está bien y lo que está mal, de verdad hay gente que no siente al ver síntomas  de hambre, de violencia o de tanta desigualdad, de verdad hay gente tan egoísta?

Nosotros no somos así, no quiero rodearme de gente así, no quiero un presente y un futuro así. Es por eso que debemos tener unos ideales, unas creencias o valores que nos permitan decidir por nosotros mismos. Claro que no todos somos iguales, hay gente que se merece más porque trabaja más, pero existe algo que se llama derechos humanos y esto son palabras mayores.

Para mí todo lo anterior está caducado, para el cambio se necesita innovación. Ya sea en el mundo de la empresa, en la política, en la monarquía, necesitamos crecer, evolucionar. Estoy convencido de que en el futuro se impondrá un sistema en el que no se hablará de partidos políticos o de la lucha de los obreros frente a los empresarios, no se hablará de rivalidad y de poder, se hablará de conjuntos que trabajan por un beneficio común, hablaremos de  cooperativas y de ayudar a los demás. Será utópico pero de no ser así, acabaremos mal, eso seguro.

En la búsqueda de  alternativas debemos contar con algo así, un sistema que beneficie a todos, apostemos por el cambio  y por la ética. ¿ Y qué es la ética,? Pues formar a personas y profesionales de todos los campos, sea en las empresas, en  los bancos, en la enseñanza, en la sanidad, ingenieros etc.,  que se basen en los buenos conocimientos y que estos los transformen en buenas prácticas.

Siempre es lo mismo, por un lado, la política, el gobierno, la empresa, es decir, el beneficio y la rivalidad.  Por otro lado, nosotros, la gente, es decir el bien común, el bienestar y la cooperación. No es más seguro y más eficaz ir  todos de la mano y trabajar juntos. Parece imposible y seguramente sólo veamos el comienzo del camino porque esto va ser un proceso muy largo, pero por mí no será y quién no quiera subirse al carro que no se suba, esto no es obligatorio.

En mi vida, en mi trabajo y en mi forma de pensar nadie me va dictar, nadie me va decir  cómo lo tengo que hacer, depende sólo de mi y de mi gente. Además y vuelvo a Paco Álvarez tal y como dice, no sólo un mundo mejor  es posible, si no que es necesario.

Agradecer a los que están dando todo por nosotros, dar un empujoncito a los que estamos a mitad y animar a los que siguen bostezando porque la realidad nos afecta a todos por igual. Espero que nos demos cuenta de lo verdaderamente importante y de que todos vayamos  adelante por el  buen camino. Por ejemplo, este camino, apoyando el cambio y trabajando para hacer de este mundo un mundo mejor. Estoy convencido de que sí se puede, el guión está dado y nosotros lo tenemos que mejorar.

¿Sabes que 'La Marea' rechaza la publicidad sexista y la del Ibex35?

Un medio debe ser tan libre como coherente.

Protege nuestra independencia.

SuscríbeteHaz una donación

Carta a la redacción

Carta a la redacción

0 comentarios

No hay comentarios

There are no comments at the moment, do you want to add one?

Escribir un comentario

Escribir un comentario

No se publicará tu dirección de email.
Los campos obligatorios están marcados con *

Última hora

LM57 – Febrero 2018

Tus artículos

‘Homo Lubitz’, de Ricardo Menéndez Salmón

Reseña de la última novela de Menéndez Salmón, una obra que "nos adentra en un mundo donde se ejerce una nueva dimensión de lo atroz, esa dimensión no representable ni imaginable y que, al mismo tiempo, nos muestra una visión de futuro de nuestra especie", según Portela.

Los socios/as escriben

Un derecho inhumano

"Un centenar de personas acumulan la misma riqueza que 3.000 millones de sufrientes empobrecidos". Antonio Zugasti reflexiona sobre el derecho a la propiedad.

“La desigualdad es más profunda que el tema salarial si la llevamos a la desigualdad de género y la de clase”

La escritora y directora Irene Hernanz reconoce también su admiración por el bilingüismo en Cataluña.