Los días azules de Machado y el sol de su infancia

Este 22 de febrero se cumplen 75 años de la muerte del poeta sevillano en Francia

MADRID // “Estos días azules y este sol de la infancia”. Estos son los últimos versos que el poeta sevillano dejó escritos en Francia, pocos días antes de morir, el 22 de febrero de 1939. Exiliado, junto a su madre. Huyendo de esa España, la que le dejó el corazón helado, la que le empujó a irse. Irse o morir, como murió el poeta oriolano Miguel Hernández.

De sus Soledades, nacen estos versos: “En todas partes he visto / caravanas de tristeza […] Y en todas partes he visto / gentes que danzan o juegan”. Versos que anticipaban esas dos ‘españas’, esos dos mundos que Machado reflejó tan bien en sus poemas.

También describió, como nadie lo hizo jamás, el mito del caminante, sus versos más conocidos, pero también otros no tan recordados que implementan ese viaje iniciático por el que todos transitamos y que bebe de las fuentes de Diego Manrique y su “nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar que es el morir”.

Machado va más allá y sin dotar a sus versos de esa pesadumbre que hay en las Coplas de Manrique, hace del viaje y el camino un modo de expresión vital. Por los Campos de Castilla transita como nadie y allí recuerda: ¡Primavera soriana, primavera / humilde, como el sueño de un bendito / de un pobre caminante que durmiera / de cansancio en un páramo infinito”.

Pero hoy, hace ya 75 años, su voz se calló para siempre. El poeta dejo pasó al poema, la vida cedió ante la obra. El fascismo echó a Machado de España, pero lo que no pudo impedir es que fuese eterno. Esos días azules de Colliure, donde está enterrado, y ese sol de la infancia a la que siempre recurrió están hoy más vivos que nunca.

aportacion la marea
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Comentarios

2 respuestas a “Los días azules de Machado y el sol de su infancia

  1. No hace mucho visité la tumba de Machado en Colliure , me emocioné tanto que me saltaron las lágrimas.
    Fue un homenaje muy sentido por un nutrido grupo de jubiladxs.
    Creo que está en un buen sitio, no se le debería de repatriar mientras quede una sola víctima del franquismo sin reconocimiento

  2. ¿No sería de justicia traer los restos de esta gran persona y patriota a la tierra que el amaba?
    Aunque tal vez los aires de la España que hiela el corazón que le obligaron a exiliarse y que vuelven a soplar con fuerza no le permitan descansar en paz.
    Maestro: No puedo estar en Colliure, pero te envío desde mi corazón, una rosa amarilla de reconocimiento, otra morada de gratitud y otra roja de sentimiento.

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