¡Qué lata es ser actor extranjero en España!

"El talento de los actores extranjeros está cercado por los tópicos y el desconocimiento", afirma el autor

Desde aquellas imágenes de Salida de los obreros de la fábrica realizadas por los hermanos Lumière en marzo de 1895, el cine ha sido ligado a la sociedad en todas sus esferas. Ha estado siempre a su servicio, una mirilla a través de la cual el espectador percibe la realidad que reina en las calles, en los despachos y en cualquier lugar de la madre Tierra.

La sociedad española ha sido un conglomerado de culturas y civilizaciones gracias al flujo migratorio que ha recibido durante las últimas décadas. Según el censo de 2009, el 12% de los residentes en España era de nacionalidad extranjera, pero, desgraciadamente, esa realidad no se refleja en su cine ni en ningún producto audiovisual. Sólo se percibe una multiculturalidad, y no una interculturalidad, que son dos conceptos distintos, igual que la convivencia y la coexistencia.

¿Existen el actor o actriz extranjeros?

El talento de los actores extranjeros en España, formados en diferentes escuelas de interpretación en sus respectivos países de origen, está cercado por los tópicos y el desconocimiento, que es un factor potente que blinda la ignorancia que reina en el mundo audiovisual en España. A algunos productores, guionistas y directores de cine o de televisión les cuesta creer la existencia de extranjeros con trabajos como médico, camarero, profesor de la universidad, taxista, etc. De hecho, les cuesta plasmarlo en sus tejidos artísticos.

Una conocida directora de casting con quien mantuve una charla me dijo una vez y sin pestañear: “El espectador español no está acostumbrado a ver algo así en la vida real, y yo tampoco conozco a ningún extranjero con un trabajo que no sea de limpieza o de construcción”. Es una definición que explica un mero reflejo de su reducido entorno social, que lo proyecta de una manera muy triste.

Da la impresión de que sólo nos ven como a una mano de obra barata sin ningún tipo de formación académica, como si no tuviéramos derecho a pertenecer al mundo de la creatividad artística, al mundo de la farándula. Y así, en las películas o en las series, todos los marroquíes, insisto, todos, somos “paisas” buenos bonitos y baratos, camellos, terroristas e indocumentados. Los colombianos son sicarios o narcotraficantes, las rumanas, las rusas y las polacas son prostitutas por excelencia, los cubanos son mujeriegos, los peruanos son borrachos y sucios y lo único que saben hacer los subsaharianos es dedicarse al top manta y vender el periódico La farola.

Ni lingüísticamente nos salvamos

¿Por qué a un actor o actriz árabes o beréberes, cuando actúan, se les exige hablar mal el castellano y con mucho acento? ¿Y por qué cuando se trata de un personaje árabe se contrata a un actor español de rasgos moros sin ningún conocimiento básico del idioma árabe, y lo peor es que les hacen memorizar un texto transcrito fonéticamente al español, y el resultado, como siempre, es hacer el ridículo?

Eso pasa con todas las nacionalidades. Por ejemplo, a los actores y actrices argentinos se les exige exagerar el acento argentino, y lo mismo pasa con los colombianos y los cubanos. Esos baremos lingüísticos que impone el mundo audiovisual en España afectan hasta a los propios actores españoles procedentes de Extremadura o Andalucía. No se salva nadie.

*Ben Zahra es actor y vicepresidente de la Asociación de Artistas Árabes en España

aportacion la marea
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Comentarios

4 respuestas a “¡Qué lata es ser actor extranjero en España!

  1. Excelente artículo en contenido y forma.Contundente y a la vez elegante.
    Algo tendrá que cambiar en las mentes de los que tienen el monopolio del cine, y otras artes.
    Sería suficiente con que la sociedad abriera un poco los ojos y reflexionara sobre estos estereotipos simplistas que sólo nos empobrecen como personas.

  2. No podría estar más de acuerdo. Luego un «extranjero» no puede hacer papel de «nacional», pero cualquier nacional puede imitar un acento ridículo de cachondeo, y si no es rubio, hacer de moro, etc. Y a tí, extranjero legítimo, sólo te consideran para papeles estereotipados y te piden para que exageres no sólo el acento, como «los modos» (nada más ofensivo y estereotipado) de «tu gente» / «tu país» (que no se preocupan en saber cual es – no, frecuentemente a latinos, europeos del este, etc, se les dice «tu país», no Lituania, Bulgaria, Colombia, Uruguay, pero «tu país», aquél allí, uno de aquellos, ya sabes).

  3. Gracias por este buen artículo, Ben Zahra. Nos damos cuenta que los inmigrantes aún nos quedan muchas batallas que vencer. Acabar con la discriminación dentro y fuera del ámbito artístico es fundamental para poder desarrollar nuestras
    capacidades libremente sin condicionantes.

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