Ese Papa tan revolucionario

La autora se confiesa "embelesada" ante la habilidad de Francisco a la hora de usar un lenguaje no sexista y, sin embargo, que al mismo tiempo sea excluyente con las mujeres.

Ese Papa Francisco, elegido hombre del año por la revista Time, ese Papa tan revolucionario en sus gestos y declaraciones, acaba de perder dos oportunidades únicas para hacernos creer a quienes no compartimos su fe ni su iglesia que iba en serio.

La semana pasada aseguró, en sendos discursos, que “le despierta horror que haya niños que jamás podrán ver la luz, víctimas del aborto”. No contento con la frase, comparó cigotos, embriones y fetos con los niños utilizados como soldados, violentados, asesinados en las guerras o convertidos en objetos de mercado en una “tremenda forma de esclavitud moderna que es la trata de seres humanos”.

Reconozco que como periodista estoy embelesada con la capacidad de este Papa para ocupar las portadas de los medios y hacer viral cualquier foto o declaración, pero todavía más, con su destreza para hacer creer que cambiando las formas y los discursos se modifica la sustancia. Su habilidad es aún mayor a la hora de usar un lenguaje no sexista y, sin embargo, que al mismo tiempo sea excluyente con las mujeres. ¡Mira que es difícil! Él lo consigue. Habla de seres humanos continuamente pero sólo se refiere a los hombres -ni una palabra de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, por ejemplo-; arremete contra la violencia sin mencionar la que sufren las mujeres víctimas de sus maridos -católicos en millones de casos-; critica duramente las condiciones de lo inmigración y la pobreza, eludiendo que ésta se está feminizando y el peso que en estas situaciones tienen las maternidades no deseadas y, en su mejor pirueta dialéctica, habla de la libertad del ser humano eliminando de esta idea la libertad de las mujeres con su propio cuerpo, su sexualidad y su capacidad reproductora.

La semana pasada consiguió superarse a sí mismo: dictó todo un discurso centrado en “la paz para el mundo” ligándola a la importancia de la familia, arremetiendo al mismo tiempo contra el aborto -una violación de esa paz-, y pidiendo a los países que desarrollen políticas apropiadas que la sostengan, favorezcan y consoliden. Es decir, “la paz” se asienta en la familia tradicional católica y todas las demás formas de familia, así como los derechos sexuales y reproductivos atentan contra ella. Por lo visto, es la ruptura de la familia católica lo que lleva el peso por encima de la lucha entre los jerarcas de las distintas religiones, la economía depredadora, el ansia de poder de determinados dirigentes o el desarrollo de los ejércitos, por poner cuatro ejemplos obvios. Inaudito.

Como le dijo Mary Wollstonecraft al radical y revolucionario filósofo: “Si Rousseau se cree el resto de sus ideas, no tiene legitimidad teórica para mantener la desigualdad entre los sexos”. Pues eso. Si este Papa se cree el resto de sus ideas, sobre la pobreza, la emigración, la paz, la justicia… no tiene legitimidad teórica ni moral para excluir a las mujeres y colocar los derechos sexuales y reproductivos, incluido el aborto, en el eje del mal.

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Comentarios

6 respuestas a “Ese Papa tan revolucionario”

  1. ABORTO Y RIESGO CARDIOVASCULAR FUTURO. El aborto y los nacimientos de mortinatos se asocian con un riesgo incrementado de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular e hipertensión renovascular

  2. Hechos son amores y no buenas razones, el Sr Francisco se opuso a la ley de parejas homosexuales en Argentina y participó de un grupo de presión neoliberal en oposición a las políticas sociales del gobierno argentino.

    La escalada de preocupación social de la iglesia no es más que una campaña de propaganda para intentar ocupar el vacío que dejan partidos y sindicatos socialistas, a quienes la gente ve como parte del problema, y favorecida por la necesidad de caridad ganarse nuevos adeptos, de lo que andan escasos.

  3. Ni tienen legitimidad alguna para hablar en nombre de Jesús ya que Jesús por lo que se cuenta de El era un antisitema comprometido con lxs excluídxs, con lxs más débiles, con lxs incomprendidxs, y la iglesia siempre ha ido de la mano de los poderosos, sean criminales o golpistas. Es una gran secta impostora que se ha autoproclamado su representante en la Tierra.
    Hay ateos, que sin esperar nada a cambio, defienden y luchan por lxs más desfavorecidxs. Sin duda Jesús se siente más representado por ellxs.

  4. De ninguna religión patriarcal, y lo son todas las predominantes, puede esperarse más que la consideración de que la mujer es inferior al hombre, no es dueña de sí misma y debe ser sometida por el poder. Las formas más o menos afables no significan nada en esta cuestión.

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