El discurso del rey, el menos visto de la historia

La desafección creciente hacia la monarquía se traduce en un nuevo descenso de audiencia del mensaje navideño de Juan Carlos I

MADRID // El mensaje navideño del rey de este 24 de diciembre ha sido el menos seguido por los telespectadores desde que se miden las audiencias en 1992, según datos de Barlovento Comunicación. De acuerdo con el estudio de esta consultora de comunicación, la alocución de Juan Carlos I fue contemplada sólo por una media de 6.580.000 espectadores, un 60,4% de cuota de pantalla, 341.000 espectadores y 0,4 puntos de audiencia menos que en 2012.

Lejos quedan ya los tiempos en los que, como en el año 2000, más de nueve millones de personas se reunían frente a los televisores para escuchar las palabras del monarca en Nochebuena. También cada vez más cadenas de televisión se abstienen de difundir el mensaje de Juan Carlos I. Este año, ETB 2, TV3, NOU24, Noudos y 7RM, entre otros canales, optaron por no emitir el discurso.

A juzgar por la constante caída de audiencia desde 2.000, a los españoles les parece cada vez más irrelevante lo que pueda decir o prometer el rey. Ni siquiera la posibilidad de que Juan Carlos I volviera a aludir al escandalo del caso Nóos, cuyos protagonistas son su yerno Iñaki Urdangarín y su hija Cristina, o la posibilidad de un referéndum de independencia en Cataluña, lograron suscitar en los telespectadores la expectación suficiente para escuchar el discurso.

La desafección creciente que genera la monarquía y el jefe del Estado, especialmente entre los jóvenes -en quienes cala mucho menos el discurso cada vez más cuestionado que hace del rey el muñidor de la democracia española- obtuvo a su vez un reflejo fiel en la audiencia del mensaje navideño. De acuerdo con los datos de la consultora de comunicación, los menores de 45 años fueron los más numerosos a la hora de volver la espalda a los argumentos de Juan Carlos I.

En cuanto al mapa por comunidades autónomas, donde menos se vio el discurso (teniendo en cuenta la proporción con la población y la consiguiente cuota de audiencia), fue en el País Vasco (sólo 162.000 espectadores), seguido por Cataluña (con 707.000 espectadores), Canarias ( 245.000 espectadores), Asturias (169.000 espectadores), Andalucía (1.288.000 espectadores), Murcia (183.000 espectadores) y Galicia (411.000 espectadores).

Las comunidades autónomas donde el discurso obtuvo más cuota de audiencia fueron Madrid, Castilla y León, Castilla La Mancha, Aragón y Valencia.

Llamamiento al boicot

El creciente rechazo a la monarquía que se percibe en amplias capas de la población se tradujo, días antes del 24 de diciembre, en una convocatoria a apagar el televisor durante el discurso del rey a través de las redes sociales. La iniciativa partió de las asambleas del movimiento 15-M de Pamplona que llamaron a volver la espalda a la retransmisión con los hashtag de la red social Twitter #AbajoelRégimen y #BoicotalBorbon.

El descenso de la audiencia del discurso no puede atribuirse a un menor consumo televisivo en la franja horaria en la que éste se transmite, la que más telespectadores reúne a lo largo del día. Bien al contrario, pues este año los índices de consumo televisivo a esa hora se han elevado con respecto a 2012. En concreto, al mismo tiempo que el rey prometía asumir las demandas de transparencia y “ejemplaridad” de la ciudadanía, un total de 10.900.000 personas, 146.000 más que el año anterior, estaban ante el televisor.

 

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Comentarios

3 respuestas a “El discurso del rey, el menos visto de la historia”

  1. La gente está harta de esta MONARQUÍA BANANERA CORRUPTA, porque ya no les basta decir que los borbones sobran y que una monarquía es incompatible con la democracia; ahora la gente va y los abuchea en cada acto, ahora se pide abiertamente un proceso constituyente y una República.

    Porque la gente se está dando cuenta de que no basta con decir “no me gusta esto” (monarquía, confesionalidad del Estado, ley electoral injusta …), ahora saben que el cambio solo llega si ellos lo exigen en la calle.

  2. Yo, Yo, Yo, Yo, Yo y luego Yo… ¿Cuando se daran cuenta de que el poder absoluto es una maldición y pasarlo a los hijos una grave irresponsabilidad? No salen más lelos porque Dios no quiere.

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