Muerte y sumisión del sacramento del matrimonio

Martínez acaba de poner en circulación el catecismo apropiado para que, mediante el santo sacramento del matrimonio, la mujer sea sumisa y acepte los sacrificios que como tal le reporte ese vínculo

El avisado lector recordará que el arzobispo Martínez, que lo es de Granada, hizo en su día unas declaraciones contra el aborto que causaron no poco impacto en la opinión pública más civilizada, que desgraciadamente no es la mayor en nuestra sociedad, pues, de serlo, el país no andaría como anda ni se darían especímenes oscurantistas como el mentado.

El prelado Martínez dijo que la muerte de un niño indefenso por parte de la mujer -tal como conceptúa el susodicho al aborto-, da al hombre licencia para abusar de ella sin límites. Pues bien, con esas manifestaciones como introducción, Martínez acaba de poner en circulación el catecismo apropiado para que, mediante el santo sacramento del matrimonio, la mujer sea sumisa y acepte los sacrificios que como tal le reporte ese vínculo, algo que en un país con 700 mujeres asesinadas a lo largo de una década -víctimas de la violencia machista- es un desatino integrista comparable al del islamismo más cerril, pues con ese tipo de admoniciones sí se da licencia para que se abuse de la mujer sin límites.

A esa lacra ha de sumarse el antecedente lucrativo que ha supuesto el libro catequístico Cásate y sé sumisa, del que la periodista italiana Costanza Miriano es autora, y que en aquel país ha tenido un cierto éxito de ventas bajo el lamentable subtítulo -sobre todo por lo que el miedo representa para las mujeres asesinadas y las que lo puedan ser- de “práctica extrema para mujeres sin miedo”. El panfleto le servirá por lo tanto al arzobispo Martínez no solo para hacer propaganda de su ideario retrógrado, sino para prever una pingüe cosecha mercantil, similar a la afanada por aquellos mercaderes del templo de Jerusalén expulsados por Cristo.

La autora defendió en una entrevista a la revista Misión que la mujer debe acoger con dulzura y paciencia el matrimonio y mirar a su marido desde un punto de vista positivo y aceptar como bueno lo que viene de él. Entre otros consejos a seguir por la esposa, insta a no contradecir jamás al padre delante de los hijos. Costanza tiene 43 años y trabaja como periodista en la televisión pública italiana. Está casada y es madre de cuatro hijos. Considera que el término sumisión puede resultar ofensivo a las mujeres de hoy, que no queremos renunciar a la lógica del poder, pero para ella la sumisión indica otra lógica: la del servicio recíproco, que es el servicio al que está llamada la mujer. En cuanto al papel del varón, Miriano estima que debe estar listo para morir por su esposa, como Cristo murió por la Iglesia.

En correspondencia con este último criterio, la periodista no ha tenido reparo a la hora de buscar título a su segundo libro, ya en la calle en Italia y dedicado al hombre: Cásate y muere por ella. No parecería, por lo tanto, que con esas comisiones de sumisión y muerte para los conyugues, Miriano pretenda promocionar en nuestros días el santo sacramento del matrimonio. Más bien cabría pensar lo contrario.

Félix Población

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2 respuestas a “Muerte y sumisión del sacramento del matrimonio

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