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Mujer afrodescendiente, la reivindicación de una identidad

La estética afro es una forma cultural y política de hacer resistencia a la supremacía de la estética y cánones de belleza blancos-occidentales como los alisados del pelo, el blanqueamiento de la piel, etc.

13 noviembre 2013
11:25
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En Cartagena de Indias se celebran estos días las famosas fiestas de la Independencia en las que uno de los eventos imprescindibles es un concurso de belleza, donde se elige a la “Reina de la Independencia”. Este coincide con el Concurso Nacional de Belleza, que tiene 78 años, y en el que UNICAMENTE, ha habido una ganadora afrodescendiente, la chocoana Vanessa Mendoza, dato que no deja de ser llamativo ya que Colombia es un país que roza el 30 porciento de población Afrodescendiente.

Resulta que este año hay un par de aspirantes, una de San Andres, Zuleika y otra del Chocó, Yesuli, que cuentan con muchas oportunidades de ganar tal concurso. Y resulta de nuevo, que en este caso, tanto Zuelika como Yesuli, reivindican su pelo natural, reivindican su identidad como mujeres afrodescendientes y dan valor a sus orígenes. La imposición de una estética blanca-occidental de belleza desde el colonialismo africano ha ido tratando de eliminar todo tipo de identidad afro con el fin de invisibilizar, someter y hacer sumisa a la población afrodescendiente. Con el tiempo han ido surgiendo movimientos de reivindicación como el famoso “Black Is Beautiful” que surgido en los años 60 en los Estados Unidos con mujeres tan reconocidas como Angela Davis, Kathlee Cleaver o Assata Shakur.

El pelo y los peinados afro históricamente han tenido mucha importancia. Por ejemplo en el proceso de liberación, cimarronaje y la creación de los Palenques, las mujeres realizaban peinados denominados “de trenza de raíz” que reflejaban mapas para recordar el camino hacia los palenques en la huida y que el amo blanco no se enterara. También el pelo era utilizado para esconder en semillas o granos de maíz que cogían en los campos de trabajo, para luego llevarlo a los palenques u otros hogares.

La estética afro es una forma cultural y política de hacer resistencia a la supremacía de la estética y cánones de belleza blancos-occidentales como los alisados del pelo, el blanqueamiento de la piel, etc. Y gracias a los movimientos surgidos que reivindican la identidad ahora podemos observar datos como que gracias al mayor uso del pelo natural las ventas de productos para los alisados del pelo han bajado de 206 millones de dólares a 152 millones en Estados Unidos. Y que en los últimos 12 meses casi un 70% de las mujeres comentaban “que llevaban” o “habían llevado su pelo natural”

Pero si bien es cierto que se va avanzando, América Latina aun tiene mucho trabajo por delante. Todavía hay un porcentaje representativo de gente cuyas raíces son africanas que no se identifica como tal. En estos días, se habla mucho del caso de la República Dominicana donde este problema es especialmente preocupante.

Por motivos como estos es importante destacar que estas chicas afrodescendientes que participan en estos concursos lo hagan reivindicando sus raíces y su identidad, y no se sometan a las pautas socialmente aceptadas que han sido impuestas por el proceso de socialización de occidente. De ahí el reconocimiento a estas chica, Zuelika, Yesuli, y el resto de chicas que deciden enfrentarse, no sin exponerse a críticas y rechazo, por parte de un sector importante de la sociedad, en este caso Colombiana.

Por último no está de más hacer una pequeña mención al hecho de que solo haya habido una única ganadora afrodescendiente en el Concurso Nacional de Belleza en Colombia. Es sabido que vivimos en una sociedad que objetiviza a la mujer, y esta es aún mayor en el caso de la mujer negra. Se venera el cuerpo de la mujer negra, existen expresiones únicamente para la mujer negra como “¡a,y mi negra!” (¿Imaginas que alguien diga “¡ay, mi blanca”?), se mitifica la sexualidad de la mujer negra. Este estereotipo de la hipersexualidad de la mujer negra está muy ligado a las teorías racistas-biologicistas que consideraban a la mujer negra el ser más primitivo, y su sexualidad siendo puro instinto animal. Y pese a ello, pese a la idealización sexual de la mujer afrodescendiente, en 78 ediciones del concurso de belleza solo se ha dado una ganadora, lo cual muestra, una vez más, el racismo tanto institucional o como social mediante la invisibilización y no reconocimiento en el que se ve inmerso Colombia, el tercer país de América con mayor porcentaje de población afrodescendiente.

Es esencial que estos actos, véase la utilización de propio pelo natural, se realicen como forma de reivindicar la identidad y no tanto como un proceso de moda capitalizado por medios de comunicación y publicidad para la comercialización de productos por el “mantenimiento del pelo natural”. Aprender a quererse y respetarse a uno mismo tal y como es. Es esencial que esta acción sea consciente, sea cultural y sea política. Como decía Franz Fanon “la idea es acabar con la mentalidad colonial de imitación al colono”.

Autor: Pablo Muñoz, sociólogo

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2 comentarios

  1. Psicoloco
    Psicoloco 13/11/2013, 18:20

    Gracias, Pablo por tu interesante reflexión sobre la supremacía de los cánones de belleza asociados a la estética banca-occidental.
    Efectivamente, Colombia es un país donde estos cánones blancos-occidentales son especialmente marcados. En Antioquia, la región de donde procede mi pareja, es muy obvia la gran cantidad de mujeres que se alisan el pelo y se lo tiñen de rubio y se operan para ponerse tetas y/o culo. Muchas acaban pareciendo como barbies, cosa que contrasta con el hecho de que el pelo natural de gran cantidad de mujeres en Colombia es rizado y negro, probablemente porque en parte tienes origen negro-africano. Allá, que una mujer lleve el pelo rizado a un trabajo administrativo o, incluso en el servicio doméstico, es casi tan impensable como si lo llevara con una cresta morada. Insluso, conozco muchas colombianas residentes en Barcelona (Catalunya) que mantienen su hábito de su país de origen de alisarse el pelo y consideran impensable salir a la calle con el pelo rizado.
    Sin embargo, no sé hasta qué punto entrar en el juego de los reinados de belleza como forma de combatir el canon blanco-occidental hegemónico de belleza puede ser contraproducente. Al fin y al cabo, los reinados de belleza promueven un modelo muy machista donde la mujer sólo se valora por su juventud y belleza.
    Algunas iniciativas alternativas pueden ser más interesantes. Si no recuerdo mal, uno de los últimos alcaldes de Medellín (Colombia) elimino el reinado de belleza de la ciudad y lo sustituyó por un premio a la mujer más valiosa del año, teniendo en cuenta sus cualidades profesionales.
    Combatir el eurocentrismo manteniendo el rol de género es una revolución a medias.

    Responder a este comentario
    • Pablo Muñoz
      Pablo Muñoz 14/11/2013, 12:00

      En el articulo solo trato de hacer visible el racismo en Colombia, por medio de un hecho actual, como es el concurso este de belleza. No hablo del concurso, o el hecho de que exista en sí, porque no es de lo que trata el escrito en particular. Ese podría ser perfectamente otro escrito. Pero claro como tu dices ese tipo de eventos son totalmente impuestos por la sociedad patriarcal y como menciono un un punto, se debe a la pura objetivización de la mujer y su cuerpo. Se imponen unos cánones de belleza y se premia a la que más los cumple cuando es sabido que muchas de esas chicas pasan por tormentos sicologicos para alcanzarlos. Se podría decir que se premia en muchos sentidos a la mujer sumisa (sin entrar a valorar casos individuales) El cuerpo se transforma en el capital que se vende, y por ello se invierte en el cuerpo, mediante ese culto excesivo al “ejercicio” y determinados productos. Es pura comercialización de la mujer. En ningún momento hablo de mantener ningún tipo de rol de género solo, que el articulo se centraba en otros aspectos. Estoy de acuerdo contigo. Gracias por leerlo!!

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