Los políticos prefieren los hospitales públicos para las operaciones importantes

La decisión del rey de operarse en una clínica privada ha molestado en algunos sectores defensores de la sanidad pública

Hoy, el rey Juan Carlos entrará en el Hospital Universitario Quirón de Madrid para ser operado de una infección en la prótesis de su cadera, que se le implantó en noviembre del año pasado. Allí, le estará esperando el doctor Miguel Cabanela, un cirujano de 71 años procedente de la clínica Mayo de EE UU. Un médico privado en una clínica privada.

La decisión del rey de optar por la sanidad privada para su operación ha creado malestar entre algunos dirigentes, sobre todo de Izquierda Unida, quien por medio de su secretario general, Cayo Lara, le reprochan que con su decisión se sitúa “de parte de los privatizadores de la sanidad”.

Lo cierto es que algo ha cambiado en el monarca en los últimos años. Quizás los recortes en sanidad le hayan hecho desconfiar, así se entendería que en mayo de 2010 al ser tratado en el hospital Clínic de Barcelona aseguró que “todos los españoles tienen que estar orgullosos de la sanidad pública que tenemos, tanto de Cataluña como de Madrid”. Hoy, tres años después, parece no pensar igual.

De hecho, en noviembre del año pasado ya eligió el hospital privado San José, del grupo Quirón, para operarse la cadera izquierda. Cuatro meses después, otra clínica privada, La Milagrosa, le acogió para tratarle de su hernia discal.

Pero, ¿es la actitud del rey la normal dentro de la clase política? La verdad es que cuando se busca rapidez y la patología no es excesivamente grave se opta por la privada, pero cuando se necesita de grandes medios, instalaciones y personal cualificado para patologías muy graves, se acaba en la sanidad pública.

Allí fue tratada, en el hospital La Paz de Madrid, la delegada del gobierno madrileña, Cristina Cifuentes, tras sufrir un grave accidente de moto. Durante 34 días fue atendida por profesionales de la sanidad pública, algo que agradeció al obtener el alta médica.

Esperanza Aguirre, la expresidenta de la Comunidad de Madrid, eligió el hospital Clínico San Carlos, de titularidad pública, para someterse a una operación de cáncer de mama en el año 2011. Poco importaba que años antes, con ella al frente del gobierno de la Comunidad, hubiese empezado el proceso privatizador de la sanidad madrileña

Otro ministro conservador durante la época del gobierno de José María Aznar, Josep Piqué, también fue ingresado el pasado 18 de septiembre en un hospital público tras sufrir “una leve hemorragia cerebral”, según el parte médico. Tras pasar varios días en la Unidad de Cuidados Intensivos, se recupera y a lo largo de esta semana podría tener el alta médica.

En el mismo hospital, el Ramón y Cajal, profesionales de la sanidad pública madrileña trataron al portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, que llegó con un episodio similar a un ictus. Finalmente, tras estar en observación varios días, recibió el alta con un diagnóstico más suave, una “cefalea con déficits neurológicos y linfocitosis en líquido cefalorraquídeo”.

Su compañero de partido, Gregorio Peces-Barba, fue tratado de una insuficiencia renal en el Hospital Universitario Central de Asturias, un centro público de referencia. Finalmente, no pudieron hacer nada por su vida y, tras estar ingresado varios días falleció.

El presidente de Unió Democràtica fue operado en el año 2008 en el Hospital de Barcelona, un centro público donde le extirparon un tumor maligno en la periferia del pulmón derecho de nueve por ocho milímetros.

La lista sería interminable: políticos, famosos, futbolistas… personas, pacientes, que cuando ven su vida en peligro recurren a la buena salud de la sanidad pública. Siempre ha sido así, pero también lo hacía antes el rey, ¿será su decisión de optar por la sanidad privada un cambio de tendencia? ¿seguirán optando los políticos por una sanidad pública cada día más devaluada y con menos presupuesto?

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Comentarios

2 respuestas a “Los políticos prefieren los hospitales públicos para las operaciones importantes”

  1. Si el Rey, la ministra de Sanidad Ana Mato y el propio presidente del gobierno Mariano Rajoy tuvieran que acceder obligatoria y exclusivamente a los servicios sanitarios públicos cuando enfermaran, seguramente no estarían desmantelando la sanidad pública de la manera tan criminal que lo están haciendo para el único enriquecimiento de las grandes multinacionales privadas. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2013/09/sobre-servicios-publicos-sanitarios-y.html

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