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sábado 17 noviembre 2018

Sociedad

El ‘Top 5’ de los países enemigos de Greenpeace

Rusia, Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y la zona del sudeste asiático son los territorios que ponen mayores trabas a la actividad de la ONG, mediante condenas, deportaciones y prohibiciones de acceso

05 septiembre 2013
17:27
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BARCELONA // A finales de agosto, la guardia fronteriza rusa detenía el rompehielos de Greenpeace Arctic Sunrise, que trataba de llegar al Ártico para denunciar las prospecciones de gas y petrolio realizadas por la petrolera rusa Rosnef y la estadounidense ExxonMobil en alta mar. No es la primera vez que las autoridades rusas vetan la actividad de la ONG ecologista. Por la manera en la que lleva a cabo sus acciones de denuncia, con métodos que buscan la resonancia mediática para llegar a la gente Greenpeace ve a menudo coartado su trabajo en los países en los que se mueve, que ven en la presencia de la ONG un peligro para las actividades que se llevan a cabo en el territorio.

“No conozco ningún país donde, por así decirlo, nos dejen ir de rositas”, afirma María José Caballero, responsable de campañas de Greenpeace España. Sin ir más lejos, varios activistas sufrieron la amenaza de prisión por una protesta realizada en mayo en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, hay una serie de países en los que la ONG tiene especiales problemas en desarrollar su actividad de vigilancia y denuncia. A continuación se detallan los más relevantes.

Corea de Sur: Deportaciones ante la denuncia contra la energía nuclear

“Históricamente han tratado de impedir que atraquen nuestros barcos. La actividad allí es difícil porque ni siquiera tienen muy reconocido el derecho de protesta”, explica Caballero acerca de las dificultades que pone Corea del Sur a la actividad de Greenpeace. El año pasado, activistas de la ONG llevaron a cabo una protesta sobre un puente coreano para denunciar las ambiciones del país de expandir la energía nuclear. Se enfrentaron a peticiones de diez meses de prisión. Finalmente la juez acabó absolviéndolos. “Dimos con una juez que entendió que teníamos derecho a dar publicidad al peligro que supone la energía nuclear y al final les pusieron una multa, importante, pero por lo menos no fueron a la cárcel”, relata Caballero. Desde el año pasado, la ONG tiene abierta una oficia en Seúl. Tres de sus miembros fueron deportados cuando intentaban acceder al país para supervisar la actividad de la oficina.

Estados Unidos: Persecución con una ley antipiratas

“En estados Unidos hemos tenido también varias situaciones de cárcel”, explica Caballero. En la década de los 90 y durante el mandato de George W. Bush, la ONG impulsó campañas de denuncia contra el escudo antimisiles que pretendía implantar la administración norteamericana. Greenpeace criticaba el programa del escudo antimisiles alegando que suponía una nueva carrera armamentística nuclear. “Fueron a por los activistas a lo grande. Incluso intentaron utilizar una ley del 1.800 para acusarnos de piratería y tratar de vetar totalmente la actividad de Greenpeace”, señala la responsable de campañas de la ONG en España.

Japón: Intento de ilegalización para blindar la caza de ballenas

La caza de ballenas en Japón es una de las actividades más denunciadas por la ONg ecologista. El país trató de ilegalizar a Greenpeace, además de pedir penas de prisión para algunos de sus activistas. “Denunciaron la corrupción que había en toda la caza de ballenas, que Japón dice que es una actividad científica pero que nosotros demostramos que era comercial”. Los activistas tuvieron que cumplir tres años de libertad condicional, con la amenaza de que participar en una nueva protesta les acarrearía un año de cárcel. Caballero destaca que, culturalmente, “protestar contra el Gobierno es protestar contra la identidad de Japón”. El accidente nuclear de Fukushima, sin embargo, ha roto con esta dinámica, pues en el país se produjeron las mayores protestas de la historia, que llegaron a reunir a unas 100.000 personas. “Ahora, dentro de las limitaciones que tiene trabajar en Japón, que no tiene la libertad que tenemos para trabajar en países occidentales, la cosa está más tranquila”, asegura Caballero.

Rusia: Paso bloqueado a las prospecciones de gas y petróleo

El bloqueo al Arctic Sunrise de este año es el enésimo capítulo de la lucha de Greenpeace porque se ilegalizen las prospecciones de gas y petróleo en el Ártico. El año pasado, las autoridades rusas detuvieron a algunos de los activistas, aunque no hubo condenas. “Putin implantó una legislación muy dura, sobre lo que podía ser una ONG o no. En los últimos años las pocas ONGs que estamos en Rusia hemos tratado de revertir esta situación, y desde una reunión con el Gobierno ruso con presidentes de las ONGs está un poco más tranquila la cosa”, explica Caballero. Sin embargo, sigue poniendo trabas a Greenpeace con el objetivo de salvaguardar los intereses de las empresas que operan en el país, y la guardia fronteriza abordó en agosto el Ártic Sunrise para impedir que llegase hasta la zona donde se realizan las prospecciones de gas y petróleo. “Esto lo hacía también en Noruega, cuando teníamos campaña contra la caza de ballenas allí”, añade la activista.

Sudeste asiático: Amenazas con muñecos de trapo ahorcados

En países donde la libertad de expresión y manifestación no está muy contemplada, Greenpeace lleva a cabo una actividad “de otro calado, el trabajo que hacemos en regimenes dictatoriales está muy limitado”. “En paises como China, la India, o el sudeste asiático, por ejemplo en Indonesia, hemos sido muy perseguidos, y cada vez que va alguna persona de Greenpeace que no es nativo se suele enfrentar a la deportación”, afirma Caballero. El director internacional de la ONG, Kumi Naidoo, acumula cartas de deportación de numerosos países del sudeste asiático. En estas zonas, cuentan desde la ONG, se trata de impedir la presencia de Greenpeace con métodos que llegan hasta las amenazas. “En Indonesia estamos fundamentalmente luchando contra las multinacionales que están desforestando las selvas, hace poco colgaron dos muñecos ahorcados de un árbol enfrente de la oficina, una con la cara de Kumi Naidoo, y otra del responsable de la campaña de bosques”. “No es tanto a lo que nos enfrentamos por las acciones que llevamos a cabo sino que se ejerce una presión muy grande para que no estemos allí”.

En España, la ONG también ha visto restringida su movilidad en más de una ocasión. Por ejemplo a la hora de atracar en los puertos. “La razón que te dan siempre es que dicen que no hay espacio, pero tú te paseas por el puerto y ves que hay unos espacios tremendos”, denuncia Caballero. Una de las zonas en las que tradicionalmente han tenido mayores problemas es en la costa gallega, a raíz de las campañas de denuncia contra la pesca de arrastre. “En 2005 hubo bastantes enfrentamientos con los armadores de los barcos arrastreros, y no nos dejaban atracar. Desde el 2010 nos suelen dejar atracar en Coruña”. Aunque el punto negro se situa en Valencia. En el 2002 las autoridades detuvieron a la embarcación de Greenpeace Rainbow Warrior, “en una acción contra un barco que venía con madera ilegal del Congo. Nos pusieron la máxima multa que nos podían poner y no nos han vuelto a dejar atracar”.

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Brais Benítez

Brais Benítez

1 comentario

  1. Iñaki
    Iñaki 06/09/2013, 11:44

    Está bien que se siga vendiendo la moto de los pobres de Greenpeace, pero por favor, también hablad de aquellos casos en los que esta oscura organización es “tan amiga” de destructores de la naturaleza como Canadá con el proyecto de los Tar Sands, donde con otras organizaciones están protocolarizando el saqueo ecológico de aquellas tierras. Como organización dan asco, y claramente son unos timadores (por mucho que pueda haber personas honestas, comprometidas y dedicadas en sus bases).

    http://es.wikipedia.org/wiki/Arenas_de_alquitrán_de_Athabasca

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