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Las fiestas de Lavapiés: lo mismo pero con otra máscara

Las fiestas son del barrio, pero no para la gente que vive en él, esa integración no se observa, la multiculturalidad tampoco

28 agosto 2013
13:11
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Autor: Pablo Muñoz, sociólogo

A principios de agosto fueron las fiestas del barrio Lavapies de Madrid. Si bien son unas fiestas muy conocidas era la segunda vez que iba. Lavapies es un barrio que siempre se ha considerado uno de los ejemplos de barrio “castizo”, que reflejaba la cultura y formas del madrileño “de verdad”, pero ahora en la actualidad es reconocido como el barrio más “multicultural” de la ciudad, donde se encuentran la mayoría de inmigrantes de origen subsahariano, lleno de restaurantes hindúes, kebabs, etc. Es decir, que el barrio tan castizo que era, hoy por hoy ya no lo es, ya ha adquirido otra identidad, otro color y otro sabor por la gente que vive en él.

Lavapies, pese a la mala publicidad que desde algunos medios se da (delincuencia, drogas…), se vende también como un ejemplo de integración, de multiculturalidad, de ciudad cosmopolita…

Pues bien, estas fiestas reflejan una vez más que no es así. Si bien Lavapies es un barrio con tan grande cantidad de inmigración, que son los verdaderos que hacen vida allí, a quienes de verdad “pertenece” el barrio, una vez más el racismo, la xenofobia, y la exclusión se apoderan de él.

Las fiestas son del barrio, pero no para la gente que vive en él, esa integración no se observa, la multiculturalidad tampoco. Son unas fiestas que no reflejan quien vive ahí, porque no hay nada organizado ni por ni para ellos. Las fiestas estaban llenas de gente de todo Madrid que estaban ocupando un espacio que en su mayoría no suelen ocupar, y estaban desplazando a los que realmente viven ahí, en su mayoría africanos, los cuales no pueden encontrar nada que les represente en estas fiestas, ni en los eventos ni en su organización.

Las calles estaban tomadas por todos los “blancos españoles”, y en las esquinas apartados, observabas a los inmigrantes, distantes, observantes de su espacio “tomado”, dando cuenta de que eso no va con ellos, que si bien viven ahí durante todo el año, estas fiestas, las de su barrio, no son para que él/ella las disfrute.

Hablando con un chico joven de origen senegalés sentado y mirando con dos compatriotas al tumulto de borrachos y bailarines, una frase suya fue totalmente clarificadora de lo que estoy intentando explicar, al despedirme me dijo: “Disfrutad de vuestras fiestas”

Se da por lo tanto el patrón de la imposición cultural, del desplazamiento y la segregación. No existe integración (la integración de la que tanto se habla es un proceso que requiere de las dos partes, no solo del que viene de fuera). Más bien, se le recuerda que esa persona no pertenece a ese lugar, y que nunca lo hará.

El inmigrante es y seguirá siendo inmigrante, y las siguientes generaciones también. Si no hay cambios estructurales, sobre todo en las instituciones educativas siempre se les reconocerá de fuera, nos lo indica la simple conducta de la pregunta “¿de dónde eres?” a una persona que por sus rasgos físicos ya damos por hecho que no es nacida en España.

Por eso, estas fiestas en cierta forma y vistas desde esta óptica me llegan a resultar algo demagógico e hipócrita. Se celebran las fiestas de un barrio que ya no significa lo que era antes, que ha evolucionado y que no se tiene en cuenta a la gente que lo habita hoy y lo vive día a día, un barrio que no debemos olvidar que es conocido en España por la cantidad de redadas ilegales que lleva a cabo la policía de forma constante tras la caza del inmigrante sin papeles, un barrio que en si mismo tiene más cultura y personalidad que cualquier otro.

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1 comentario

  1. Vecino
    Vecino 30/12/2013, 21:13

    Sinceramente dudo que hayas pisado las fiestas de Lavapiés. Este año ha habido muchas actividades organizadas por inmigrantes. Obviamente no hay actividades “para” inmigrantes, ya que de lo que se trata es de seguir el camino de la integración. Seguramente no te pasaras por la batalla de agua que se celebró en Cabestreros, donde se podía ver a niños de todas las nacionalidades jugando. Seguramente los españoles fueran minoría, porque la media de edad de españoles en el barrio es bastante alta, por la cantidad de gente mayor de toda la vida que vive aquí.

    Decir que el racismo, la xenofobia y la exclusión se apodera de Lavapiés es una broma de mal gusto. Es un barrio ejemplar en ese aspecto como para que venga alguien a tirar por tierra todo ese trabajo por lo que haya visto en un día en las fiestas.

    Te invito a que vengas más por aquí y seas tú el que se integre.

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