lamarea.com

miércoles 20 junio 2018

Política

Una empresa que fabricaba minas se lucra ahora destruyéndolas

Expal obtendrá casi 4 millones de euros por destruir minas en Bielorrusia // Esta empresa fabricó minas que aún infestan amplias zonas de Colombia y el Sáhara

01 julio 2013
18:46
Compartir
Una empresa que fabricaba minas se lucra ahora destruyéndolas
En la imagen un conjunto de minas desactivadas.

MADRID // Explosivos Alaveses S.A. (Expal), una empresa de pasado luctuoso que fabricaba y sigue fabricando explosivos, ha sido la elegida por la Unión Europea para los trabajos de destrucción de más de 3,3 millones de minas diseminadas en territorio bielorruso. Por esta labor de desminado, Expal -considerada por el Centre Delàs d’Estudis per la Pau (centro Delàs de Estudios para la Paz), la “más terrible empresa de armas española”-, obtendrá 3,9 millones de euros, según la web Infodefensa.

El investigador sobre paz y desarme Pere Ortega, coordinador de este centro dependiente de la ONG Justícia i Pau, subraya la “paradoja ética” de que esta empresa de “negro pasado” se beneficie ahora de un contrato sufragado con fondos europeos para destruir unas minas muy similares a las que ella misma fabricaba hasta hace poco.

Cuando se prohibieron las minas, Expal siguió fabricando un artefacto muy similar: las bombas de racimo, un explosivo que antes de llegar a tierra disemina docenas de pequeñas bombitas, muchas de las cuales no explotan en ese momento y quedan en el suelo activas durante varias décadas. Estas minibombas tienen además una característica aterradora: su aspecto, similar al de una botella pequeña de refresco, que atrae especialmente a los niños. Eso cuando no se dotaba a propósito a estas bombas de una apariencia similar a la de una pelota u otro tipo de juguete.

En 2009, cuando España destruye su arsenal después de haber ratificado la convención de Oslo que prohibió este explosivo infame, fue precisamente Expal, la empresa que suministraba las bombas de racimo al Ejército español, la elegida por el Ministerio de Defensa para destruirlas, explica Ortega.

Una historia “negra”

Si en España ya no quedan minas ni bombas de racimo con el logo de esta empresa de la industria militar, no se puede decir lo mismo de otros países, recuerda el investigador del Centre Delàs. Los suelos de Colombia y del Sáhara Occidental están aún plagados de sus minas.

“Expal ha vendido obuses a Turquía en el peor momento de la represión contra el pueblo kurdo; también fue investigada por la ONU en 1984 después de que se comprobara que, en la guerra Irak-Irán, el régimen de Sadam Hussein había utilizado armas químicas, en concreto gas mostaza, en carcasas fabricadas por Expal”, recuerda Ortega.

Tras la prohibición de las bombas de racimo en España, Expal concluyó un acuerdo con dos empresas brasileñas, Imbel y Engepron. Brasil, al igual que EEUU, China, Rusia, Israel, Pakistán e India -los mayores productores de este tipo de explosivo-, se negó a firmar la prohibición acordada en Oslo. Esta circunstancia ha hecho temer a los grupos pacifistas que el convenio con las empresas brasileñas incluya la transferencia de tecnología para que éstas fabriquen bombas de racimo en su país.

El investigador del Centro Delàs subraya además que Expal es un ejemplo de lo que se conoce como puertas giratorias entre la industria militar y el Ministerio de Defensa. En 2006, un exalmirante de la Armada, Francisco Torrente, que sólo unos meses antes ocupaba el cargo de Secretario General de Política de Defensa (Segenpol), es nombrado presidente de esta compañía. Segenpol es el organismo que se ocupa de comprar las armas de las Fuerzas Armadas Españolas.

A partir de ese momento, Expal se adjudicó sucesivos contratos con el Ejército, entre ellos uno de 4 millones, en julio de 2008, para la destrucción de las 5.600 bombas de racimo -muchas fabricadas por ella misma- que estaban en los almacenes militares españoles.

¿Sabes que 'La Marea' rechaza la publicidad sexista y la del Ibex35?

Un medio debe ser tan libre como coherente.

Protege nuestra independencia.

SuscríbeteHaz una donación

La Marea

La Marea

0 comentarios

No hay comentarios

There are no comments at the moment, do you want to add one?

Escribir un comentario

Escribir un comentario

No se publicará tu dirección de email.
Los campos obligatorios están marcados con *

LM61 – Junio 2018

Cómprala 4 €

Última hora

Tus artículos

La incertidumbre en Italia solo acaba de empezar

"Los votantes del Movimiento provenientes de la izquierda ni se movilizan ni parece que vayan a penalizar un entendimiento con la extrema derecha. Unas nuevas elecciones solo servirían para tener que volver a la mesa de negociación con un Salvini muy reforzado".

Los socios/as escriben

Del “No Callarem”, el nuevo gobierno y otros demonios

"Si miramos los índices de desigualdad, pobreza, precariedad y acumulación de riqueza, la situación para la mayoría de la gente es peor y la precariedad laboral está más en auge que nunca".

La Supremacía: quien no triunfa es porque no se esfuerza (4)

"Entretanto, ¿qué es de la que fue la patria de muchos de nosotros, el Gran Chile? Como todas las ecodictaduras, sigue siendo una tierra de cartillas de racionamiento para la leche y los huevos", escribe Álex Gaita en la cuarta entrega de su serie de ficción.