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Cultura

Dos años captando con la cámara el drama de los desahuciados

El premio “Luis Valtueña” a la serie ‘Víctimas de los desahucios’, reconoce la labor del fotógrafo de Diagonal Olmo Calvo, que ha retratado esta tragedia desde dentro.

23 enero 2013
13:54
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Dos años captando con la cámara el drama de los desahuciados

No hace falta irse muy lejos para ser testigo de violaciones de derechos humanos y la obra fotográfica de Olmo Calvo, ganador del XVI Premio Internacional Luis Valtueña, es una prueba bastante gráfica. Este fotoperiodista de treinta años lleva dos documentando el drama cotidiano de los desahucios para el periódico Diagonal. Y lo hace desde dentro, con una óptica empática a los afectados.

La organización Médicos del Mundo, promotora del certamen, ha reunido a un jurado de profesionales de la comunicación que ha premiado con el primer puesto precisamente este compromiso, pero también otros trabajos, en calidad de finalistas, sobre la precaria vida diaria de la población siria en medio de la guerra, la violencia en Honduras o las expulsiones de gitanos rom en Francia.

Calvo, en su serie Víctimas de los desahucios, nos hace testigos de cada momento clave de este drama a partir de siete ejecuciones hipotecarias diferentes, desde el momento de la llegada de la comisión judicial hasta que los pisos embargados vuelven al mercado a modo de gangas.

¿Cómo empezaste a interesarte por los deshaucios?

El tema lo empezamos a tratar en Diagonal en junio de 2011, cuando fuimos a entrevistar a Anuar, la primera persona que intentó paralizar su desahucio aquí en Madrid, a través de la PAH. Se logró, gracias a que acudieron cientos de personas con el apoyo del 15-M que, por suerte, hizo suya esta protesta.

A partir de ahí, en Diagonal vimos que era un tema muy importante, que teníamos que seguirlo, y desde fotografía decidimos dedicarnos a él. En mi caso, más allá de las coberturas que hemos ido publicando en el periódico, lo veía como un tema de fondo para contar más allá. El resultado es éste. Quizá me hubiera gustado hacerlo con más tiempo y participar más en todas las luchas que se han estado dando a lo largo de estos años pero he hecho, dentro de mis posibilidades, lo que he podido.

Has acompañado a muchas familias en el trauma de ser desalojadas de su propia vivienda. ¿Hay algún prototipo de víctima de los desahucios?

Yo creo que no, hay gente de diferentes procedencias. Sin embargo, es cierto que en muchos casos la víctima es una familia trabajadora que pierde su trabajo, que no puede hacer frente a los pagos de la hipoteca y un día reciben una orden de desahucio. Hay mucha gente, cada vez más afectados, y también cada vez más gente que pierde el miedo a hacerlo público. Por tanto, creo que el prototipo es tan amplio que abarca a la gran mayoría de la sociedad española. Con el avance de la crisis, el abanico de afectados se va haciendo mayor.

Por supuesto hay algunos que nunca se verán afectados. En este sentido, son curiosas las declaraciones de [la vicepresidenta del Gobierno, Soraya] Sáenz de Santamaría, que afirmó que a cualquiera le podía pasar. Estoy seguro que a ella no, ni a ella ni a ninguno de la clase política a la que ella pertenece. Ni a [el ex tesorero del Partido Popular, Luis] Bárcenas, ni a todos estos personajes que están saliendo ahora en los medios.

¿Cómo preparas tu trabajo?

Habitualmente intento contactar con la gente días o semanas antes, les cuento un poco lo que quiero hacer, intento compartir tiempo antes. No siempre es posible porque son temas que uno lleva a cabo con ciertas limitaciones, como son materiales, de tiempo… Dentro de lo que uno quiere, hace lo que puede; pero la idea es esa: estar en los procesos de desahucio, acompañar y estar el máximo tiempo posible con las personas. Con aquellos que podía me quedaba incluso la noche antes, también para poder estar ahí cuando llegase la comisión. Era importante estar ahí dentro, porque la policía valla todo el perímetro e impide que la gente se acerque. Por eso en alguna foto se ve cómo estoy dentro y se ve la concentración fuera, parada por las vallas y por un cordón policial.

¿Cómo son esos momentos de tensión en los que finalmente entra la policía en la vivienda para desalojar a una familia?

Cada desahucio es un mundo, hay de todo. Me he encontrado desde cosas muy feas, a cosas, dentro de lo que cabe, que no son del todo violentas, aunque lo son desde el punto de vista de que todo desahucio es violencia. Depende sobre todo de la cantidad de gente que haya. En algunos, como el de Antonio Tomás, en el que estaba yo sólo como cámara dentro, pues ahí sufrí un poco todo el odio de la comisión judicial. Al verme allí me echaron, ordenaron a la policía que me expulsara, empujones, con amenazas de detenerme por estar allí. En ese mismo desahucio detuvieron a mi compañero Edu León. Él estaba fuera, estábamos cubriendo el suceso con dos cámaras. Lo detuvieron por estar cubriendo el desahucio.

En otra de las fotos, en el desahucio de Antonia, la comisión le está diciendo que se tiene que ir en ese mismo momento del piso, y ella se tapa con las manos la cara. También fue bastante violento porque era un desahucio del IVIMA, cuyo responsable amenazó a los dos fotógrafos que estábamos allí, y nos dijo que si continuábamos haciendo fotos iba a ejecutar el desahucio. Sólo accedería a hablar y dialogar con la familia si nosotros nos íbamos. Fue una especie de chantaje.

Luego, en otros desahucios no nos hemos podido si quiera acercar, como en la foto en la que se ve la resistencia de los vecinos en el barrio Lavapiés (abajo). La policía había cerrado toda una calle. Si no habías estado con ellos la noche anterior, no podías pasar ni saber cómo se habían comportado ni la policía ni la comisión judicial.

El de fotógrafo es un trabajo muchas veces ingrato. ¿Te reconforta este premio?

Es un reconocimiento que ilusiona sobre todo por la temática que se resalta. Poner el punto de vista y la fuerza en temas cercanos, que también son grandes injusticias sociales que ocurren a nuestro alrededor y que muchas veces pasan más desapercibidas que otras más lejanas. Siempre cuesta más el ver lo que tienes cerca que lo que está en la distancia. Entonces es un reconocimiento a unos temas que se están agravando cada vez más aquí, no hace falta irse lejos para ver la vulneración de los derechos humanos. También es un reconocimiento a una forma de trabajar, de estar con las luchas, posicionado desde dentro de una realidad. Todos sabemos que los temas se pueden contar de muchas maneras y creo que es un reconocimiento a eso, a contarlo desde el punto de vista de los afectados.

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Eduardo Muriel

Eduardo Muriel

1 comentario

  1. Psicoloco
    Psicoloco 23/01/2013, 21:57

    Enhorabuena por el trabajo que haces y por el premio.
    ¡Ánimo para seguir!

    Responder a este comentario

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