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Jueves 20 Julio 2017

Opinión

Cultura del esfuerzo susanista, premios por derechos

“Las becas no tienen que ser un premio al que se esfuerza sino un elemento de cohesión social que facilite la igualdad de oportunidades”.

04 Abril 2017
23:46
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Cultura del esfuerzo susanista, premios por derechos

MADRID// La hegemonía cultural conservadora ha conseguido vincular que el esfuerzo pertenece a la derecha y que la izquierda está en contra de ese concepto. Las palabras y los términos esconden un relato cuando se utilizan en un contexto político. No son inocentes. La meritocracia liberal es la que se encuentra detrás de la educación cuando se asocia la palabra esfuerzo a la concesión de becas universitarias como valor supremo sobre el que basar este derecho.

Susana Díaz vinculó en una entrevista en la Cadena SER las becas al esfuerzo sin mencionar en ningún caso la necesidad económica o los recursos. Cualquier persona de izquierdas diría cuando el tema de las becas llega a un debate que las ayudas para estudiar son para aquellas personas que lo necesitan. Ese tiene que ser el pilar fundamental sobre el que sustentar un discurso sobre política de becas desde una posición progresista. Sin añadidos.

No, señora Díaz. Las becas no tienen que ser un premio al que se esfuerza sino un elemento de cohesión social que facilite la igualdad de oportunidades. Es una trampa discursiva interesada decir que conceder becas con el precepto principal de la renta implica dejar de lado los resultados académicos. Es mentira que en España se concedan becas a quien no tiene buenos resultados. Sin aprobar no hay posibilidad de ser becado. Si a alguien se la conceden y suspende pierde el derecho. Cuando se habla de premiar el esfuerzo se difunde un relato ideológico que considera que la política de becas tiene que ser un premio para el que mejor expediente académico tenga y no un elemento de cohesión que permita el acceso a la Universidad a las clases populares.

Susana Díaz transmite en su discurso los valores predominantes de las élites de este país cuando vincula las becas al esfuerzo. No es casualidad que sea la preferida de todos ellos porque es una correa de distribución de su pensamiento. La fundación de Juan Roig tiene como precepto fundamental irradiar la cultura del esfuerzo para así inculcar en la sociedad la idea prevalente de que el origen no importa y sólo el empeño. Que los que se esfuerzan triunfan y los que no llegan a final de mes no trabajan lo suficiente aunque metan 15 horas al patrón. De Juan Roig se espera algo así, pero es verdaderamente dramático que la que aspira a ser la secretaria general del Partido Socialista Obrero Español compre el discurso de las grandes empresas.

Vincular el esfuerzo a la concesión de las becas, como si ahora no se hiciera, es un posicionamiento ideológico que busca consolidar el recorte de derechos que durante la crisis se ha llevado a cabo para establecer un sistema universitario que cada vez segregue más a los hijos de la clase obrera. Siempre la concesión de una beca ha llevado aparejada un requisito académico. El Gobierno del PP bajo el mandato en Educación de José Ignacio Wert endureció los requisitos porque son conocedores que eso solo afecta a aquellos que no tienen recursos económicos y dependen de la beca para estudiar. Son únicamente los que tienen más posibilidades y recursos los que pueden permitirse estar diez años en la universidad sin compaginarlo con un trabajo. Son los estudiantes de clase obrera que tienen que trabajar y estudiar para costearse los estudios los que tienen más posibilidades de tener unos resultados académicos inferiores al no poder dedicarle a la universidad las horas suficientes. Saben a qué clase afecta endurecer estos requisitos. Lo saben, y por eso lo hacen.

No es la primera vez que Susana Díaz utiliza el mensaje ultraliberal de la cultura del esfuerzo y no será la última. Ni siquiera creo que Susana Díaz defienda el mensaje del adversario ideológico como una estrategia interesada para homogeneizar el pensamiento y someter aún más a la clase obrera frente a la patronal. Es tan solo que su simpleza política y básico nivel discursivo e ideológico le hacen adoptar los marcos establecidos por la ideología conservadora sin ser consciente de ello. Susana Díaz es como el caballo de Troya del extremo centro en España. Un instrumento del sistema para tratar de liquidar lo poco que queda de la justicia social y del pensamiento progresista en España.

Antonio Maestre

Antonio Maestre

Periodista y Documentalista. Aspirante a imitador de Günter Wallraff.

LM51 – Julio/Agosto 2017

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