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Lunes 24 Julio 2017

Internacional

El giro de Felipe VI con Arabia Saudí

Hasta ahora, el rey no había demostrado el mismo interés que su padre por las teocracias del Golfo. La visita oficial al país prevista para este fin de semana ha sido aplazada por la muerte del príncipe Turki bin Abdulaziz, hermano del rey Salman.

12 Noviembre 2016
00:19
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El giro de Felipe VI con Arabia Saudí
El rey Felipe VI, en el viaje a Arabia Saudí por la muerte del rey Abdalá.

El rey Felipe VI no había demostrado, hasta ahora, el mismo interés que su padre por las teocracias del Golfo. En enero de 2015, el heredero de Juan Carlos I visitó Arabia Saudí, acompañado de nuevo por el exministro Morenés, para mostrar sus condolencias por el fallecimiento del rey Abdalá, hermano del actual mandatario. Un año después, los monarcas cancelaron otro viaje previsto a ese país con la excusa oficial de la incierta situación política en España tras las elecciones del 20 de diciembre de 2015. Entonces se sospechó que Felipe VI podría haber sido sensible a la opinión pública, que recela cada vez más de las violaciones de los derechos humanos en Arabia Saudí –Podemos instó al jefe de Estado a que cancelara su viaje por ese motivo–. Este fin de semana el rey tenía previsto realizar una visita oficial a Arabia Saudí con el objetivo de apoyar a las empresas españolas, que ha sido aplazada de nuevo por el fallecimiento del príncipe Turki bin Abdulaziz, hermano del rey Salman.

Su padre aún sigue viajando a la región, aunque ahora lo hace como rey emérito. Durante su largo reinado, se convirtió en huésped frecuente de las monarquías del Golfo Pérsico, donde le agasajaban con opulentos obsequios, como los dos coches Ferrari que le regalaron en su visita a los Emiratos Árabes Unidos en 2011. Los viajes del entonces jefe de Estado a la región, muchos de ellos de naturaleza privada, siempre se han justificado por aquello de que el rey era el “mejor embajador de los intereses de España”. Y estos intereses son, sobre todo, empresariales. De ahí que Juan Carlos soliera encabezar amplias delegaciones con ejecutivos de las primeras empresas del Ibex 35, que anhelaban hacerse con los atractivos negocios en las petromonarquías.

En uno de sus últimos viajes antes de abdicar, el rey llegó el 15 de mayo de 2014 al aeropuerto de Yeda, en Arabia Saudí. Iniciaba una visita de apenas tres días a esta dictadura del Golfo Pérsico, el quinto Estado en una gira primaveral por los países del área petrolífera más importante del mundo (la península Arábiga es el segundo suministrador de crudo a España). Le acompañaba su séquito habitual, como en las anteriores visitas a Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Bahréin: los entonces ministros de Industria y de Fomento, José Manuel Soria y Ana Pastor, y el de Defensa, Pedro Morenés, así como representantes de las grandes multinacionales españolas.

De hecho, fueron 102 las empresas que solicitaron visado para acompañar al rey en aquel viaje, pero las autoridades saudíes rebajaron el número a sólo 28. En esta lista figuraban Abengoa, Acciona, ACS, Adif, Airbus, Esade, FCC, Ferrovial, Ineco, Indra, Isolux, Navantia, OHL, Renfe, Sacyr, Sener, Técnicas Reunidas y Talgo, entre otras. Las grandes compañías españolas ya estaban construyendo importantes obras en Arabia Saudí, como el AVE a La Meca, pero existían otros interesantes proyectos de infraestructuras y energía en los que aspiraban participar y que aún estaban pendientes de adjudicación. La selección de la comitiva, así como el beneficio de ese viaje para el conjunto de la ciudadanía española, quedaron fuera de los análisis de los grandes medios en su día.

En #LaMarea42 puedes leer más información sobre el incómodo socio del Golfo Pérsico

Carlos Mier

Carlos Mier

LM51 – Julio/Agosto 2017

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