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Lunes 29 Mayo 2017

Opinión

El documental de Podemos y las artes escénicas

El autor analiza la cinta dirigida por León de Aranoa: “Una película para adictos a la política como una de las artes escénicas”.

14 Junio 2016
10:07
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El documental de Podemos y las artes escénicas
Íñigo Errejón y Pablo Iglesias en un fotograma del documental.

Es impensable que un partido político, salvo Podemos, se deje hacer un documental como Política, manual de instrucciones. En él no todo está medido al milímetro y se muestra una naturalidad que no parece impostada. En las casi dos horas que dura, quedan patentes algunas realidades que, desde fuera, sólo se podían intuir. La primera es la de que el auténtico cerebro pensante, el estratega del partido (por usar un término de militar) es Íñigo Errejón. Él es que tiene el campo de batalla en la mente y el que coordina los movimientos sobre el tablero. Iglesias es el bailarín; Errejón, el coreógrafo.

Una secuencia del documental quizá nos da alguna pista sobre la personalidad de Iglesias. Nos situamos en un túnel, en las entrañas de un pabellón en el que ruge una muchedumbre que no percibimos. Pablo Iglesias camina junto a la líder del partido en Andalucía, Teresa Rodríguez. Ambos van acompañados de una comitiva y se dirigen al encuentro con las masas. Teresa va seria, quizá abrumada por la responsabilidad, tomando consciencia una vez más de la teatralidad de la política y de lo delicado que es tomar la palabra frente a la ciudadanía. El estruendo de la gente va en aumento. Pablo Iglesias la mira sin dejar de avanzar hacia la masa enardecida y le espeta algo así como: ‘Sonríe, Teresa, no estés tan seria. Esto hay que disfrutarlo’. Teresa le mira con cara de incredulidad. Pablo Iglesias disfruta los baños de masas, las comitivas, los equipos de campaña, los atriles, los focos. Algo que para cualquiera sólo generaría preocupación e inquietud o, como poco, un sentimiento de responsabilidad. No en Iglesias. Como a todo buen bailarín, le gusta ser visto. Le gusta gustar.

En otro momento notable de la película, Iglesias consulta con Errejón el discurso que el primero ofrecerá en Vistalegre. En ese texto incluye la ya célebre cita de Marx (y de la Pasionaria) que apela a tomar el cielo por asalto. Errejón le advierte de que quizá sea una frase demasiado fuerte y que se preste a equívocos. Iglesias no lo duda y le responde: “Hay que dejar algo para la historia”. Otro rasgo del carácter de Iglesias, quizá cierta tendencia a la megalomanía, que queda confirmado.

El documental pretende ser neutral, aunque no siempre lo logre. No es inocente reproducir la opinión de Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell, pidiendo la creación “de un Podemos de derechas” y luego insertar imágenes de Albert Rivera. Las declaraciones del banquero son de 2014. Ciudadanos fue fundado ocho años antes. León de Aranoa ha declarado que dicha forma de ver la realidad es la que expresan los dirigentes de Podemos y no la suya propia.

En su afán de sinceridad, la cinta ofrece a un Juan Carlos Monedero que defiende y justifica sin pestañear el populismo. Llama por cierto la atención nuevamente lo que se antoja como cierta fatuidad, cuando vemos que Monedero lleva la foto de Gramsci en la tapa de su ordenador portátil, igual que los adolescentes hacen con las fotos de sus ídolos. El partido, en definitiva, se muestra como un carro tirado por tres caballos, Iglesias, Errejón y Monedero, que no parecen motivados por los mismos fines. El papel de las mujeres, con una Carolina Bescansa restringida al análisis de sondeos, queda bastante desdibujado.

La concepción de la política que sostiene Errejón es la más compleja y meditada. El secretario de Política y Área de Estrategia y Campaña de Podemos es consciente de que nada hay más importante que conseguir controlar el significado de las palabras. Llega a equiparar el hecho de conquistar el significado de una palabra con la toma de una cota o de una ciudad en el transcurso de una guerra. Ya desde la antigua Grecia la auténtica labor política era una acción poética, es decir: de construcción de significado. Porque las palabras crean realidades. No existe estrategia política más potente que concebir el programa de un partido como si fuera un poema constructor de mundos.

Las palabras socialdemocracia y patria son sólo dos de los términos cuyos significados Podemos quiere reescribir y, por lo tanto, conquistar. Contrariamente a lo que grandes medios están dando como noticia estos días, no son palabras nuevas en el acervo de la formación de Pablo Iglesias. Éste lleva declarándose socialdemócrata al menos desde 2014. En cuanto al concepto de patria, ya lo empleó con profusión en su controvertido discurso de la Puerta del Sol, en febrero de 2015. Nada nuevo, pese a los grandes titulares de los periódicos de masas.

El documental de Fernando León de Aranoa ofrece la estética cuidada de las cabeceras de Salvados y es un auténtico deleite para los aficionados a la comunicación política y a series del estilo de El ala oeste de la Casa Blanca o House Of Cards; para aquéllos a los que subyuga, atrae e intimida la estética del poder. La última sombra de duda sobre la cinta proviene del hecho de que el productor sean Mediapro y Jaume Roures, porque de nuevo es inevitable recordar aquella hipótesis de que Pablo Iglesias es simplemente la invención de un grupo de comunicación. De hecho, las únicas tertulias televisivas reflejadas en el documental son las de La Sexta. El cineasta, sin embargo, ha asegurado que Roures ha sido el productor de varias de sus películas y que siempre le ha dado libertad total de creación.

Política, manual de instrucciones retrata el nacimiento y el despliegue de una maquinaria electoral sin precedentes al tiempo que intenta consolidar para la posteridad el razonamiento de que Podemos es la decantación política del 15M, algo muy discutible. El documental muestra también cómo la cúpula dirigente de esa maquinaria logra apisonar a los disidentes y, además, cómo recela del poder de sus bases (en varias ocasiones se ve a Íñigo Errejón escuchando con una mezcla de fascinación y temor las consignas coreadas por las masas).

Una película para adictos a la política como una de las artes escénicas. Una obra que parecerá absolutamente neutral para aquellos que ya simpaticen con la formación que encabeza Pablo Iglesias… pero que lidera Íñigo Errejón.

Toño Fraguas

Toño Fraguas

LM49 – Mayo 2017

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