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Jueves 20 Julio 2017

Sociedad

Aitor Cuervo, el último procesado por enaltecimiento del terrorismo

“Están juzgando lo emocional, están condenando a mis sentimientos, y eso traspasa toda frontera de lo democrático”, ha denunciado el poeta en redes sociales

08 Marzo 2016
13:42
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Aitor Cuervo, el último procesado por enaltecimiento del terrorismo
El rapero Pablo Hásel junto al poeta Aitor Cuervo.

“No me da pena lo de Miguel Ángel Blanco, me da pena la familia desahuciada por el banco”; “Por cada desahucio una bomba, segur que tomba, tomba, tomba…”; “Es más dolorosa la muerte en el curro de un trabajador que la de un concejal pepero ejecutado”; “Si al final Aznar regresa de pleno a la política activa, espero que ETA lo haga bien para equilibrar la balanza”. Éstos son algunos de los tuits por los que la Audiencia Nacional (AN) ha condenado a un año y medio de prisión, por enaltecimiento del terrorismo, al poeta leonés Aitor Cuervo. La sentencia incluye además diez años de inhabilitación. No es, ni mucho menos, un caso aislado: este mismo miércoles se verá con la AN la joven Nereak Kanpo por publicar en 2013 comentarios “laudatorios” de las acciones de ETA, según apunta la Fiscalía.

El caso de Cuervo, por la difusión de sus poesías, se ha tornado algo más mediático. El tribunal considera probado que el acusado desarrolló en redes sociales una “intensa actividad”, desde el año 2011, con la publicación de mensajes “claramente” elogiosos con grupos terroristas. Cuervo ha asegurado que se le ofreció una rebaja de condena a cambio de un “arrepentimiento público, a lo que se ha negado. “Yo no estoy celebrando la ejecución de Miguel Ángel, ni alegrándome por ello. Sólo manifiesto que no me da pena”, se ha defendido en un comunicado publicado en su perfil en Facebook. “Están juzgando lo emocional, están condenando a mis sentimientos, y eso traspasa toda frontera de lo democrático”, ha añadido.

El delito de enaltecimiento del terrorismo parece estar en auge, pese a las críticas de muchos juristas en torno a la legitimidad misma de este delito, tal y como se puso de manifiesto tras la detención de dos titiriteros en Madrid el mes pasado por supuesto enaltecimiento del terrorismo, concretamente de la actividad de Al Qaeda y ETA. “Es un delito de opinión que hay que suprimir del código penal”, explicaba la abogada Isabel Elbal al hilo de estos hechos. “La apología es una provocación directa a delinquir o un ánimo directo a que se apoyen los actos terroristas, mientras que el enaltecimiento puede englobar cualquier manifestación de la opinión”, profundizó. Aún se encuentran en pleno proceso y los abogados piden el archivo del caso.

En el año 2015 la AN emitió 25 sentencias por enaltecimiento del terrorismo -de las que 19 terminaron en condena-, lo que supone cinco veces más que en 2011 -cuando además sólo una acabó en condena-. Además de los titiriteros, ha habido otros casos sonados, como el de Facu Díaz, humorista de La Tuerka, que a principios de 2015 se sentó ante el tribunal por un vídeo satírico en el que comparaba al PP con ETA. El juez Bermúdez quiso dejar claro que “con independencia de que guste o no, éste no desacredita, menosprecia o humilla a las víctimas del terrorismo” y archivó la causa. Hasta 1.152 procesos judiciales por este delito han sido impulsados por la Fiscalía entre los años 2009 y 2014.

Como en el caso de Cuervo, otros músicos se han sentado en el banquillo estos años acusados de enaltecer el terrorismo. Es el caso de César Strawberry, líder del grupo Def con Dos, que se encuentra en medio de un proceso por escribir en Twitter mensajes como “Franco, Serrano Suñer, Arias Navarro, Fraga, Blas Piñar… Si no les das lo que a Carrero Blanco, la longevidad se pone de su lado”, o “A Ortega Lara habría que secuestrarle ahora”. Fue detenido en el marco de la Operación Araña, que consistió en el procesamiento de decenas de tuiteros. A la lista de músicos habría que añadir al rapero Pablo Hásel, condenado a dos años de cárcel, y al grupo Soziedad Alkoholica, cuyos integrantes fueron absueltos.

Una de las críticas que se vierten al delito de enaltecimiento es la de que se instrumentaliza de forma política. Al hilo del caso de los titiriteros, el PP llegó a denunciar a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, por enaltecimiento del terrorismo, pero el fiscal la rechazó. También es frecuente encontrar en las denuncias mensajes de apoyo a los presos de ETA, que en muchas ocasiones se presentan como enaltecimiento. Sin consecuencias penales acaban palabras como las del periodista Federico Jiménez Losantos, que aseguró en su programa que si se encuentra a dirigentes de Podemos y lleva una pistola encima, la utilizará. “Menos mal que no la llevo”, añadió.

Eduardo Muriel

Eduardo Muriel

LM51 – Julio/Agosto 2017

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