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Martes 25 Abril 2017

Economía

Christian Felber: “El dinero debería convertirse en un bien público”

El impulsor de la Economía del Bien Común detalla cómo democratizar el sistema financiero en su último libro, ‘Dinero, de fin a medio’ (Deusto, 2014)

26 Noviembre 2014
11:33
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Christian Felber: “El dinero debería convertirse en un bien público”
Christian Felber, impulsor de la Economía del Bien Común y autor de 'Dinero, de fin a medio'. JOSÉ LUIS ROCA

BARCELONA // El dinero como bien público. Ésta es una de las ideas centrales del libro Dinero, de fin a medio (Deusto, 2014), que acaba de publicar el profesor de Economía austríaco Christian Felber, impulsor de la Economía del Bien Común. Cuatro años después del desarrollo teórico de este modelo de reorganización de las reglas del capitalismo, que pone la economía al servicio de las personas y no del beneficio monetario, Felber se ha centrado ahora en la metodología necesaria para llevar a la práctica el cambio y detallar cómo éste debería, a su juicio, implantarse en el sistema financiero. “El dinero debería convertirse en un bien público. Es demasiado delicado y poderoso como para ser considerado un bien privado”, sostuvo Felber este martes en la presentación de la edición en catalán de la obra, celebrada en el Aula Magna de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona.

“Cuando digo lo del dinero como bien público, algunos colegas me tratan de loco, y me dicen que el dinero es el bien más privado que hay. Yo les digo, ‘llamadme loco si queréis, pero después de escucharme’”, expresó Felber, en un tono humorístico y didáctico, que mantuvo durante su exposición. No se trata, como podría pensarse, de que los individuos dejen de tener su propio dinero, sino de establecer mecanismos que garanticen su función social. Un retorno a los orígenes, dinero como medio para regular el intercambio entre personas. El profesor propone medidas como que el dinero sea emitido únicamente por el Banco Central -no sólo el efectivo, también el bancario, que hoy emiten básicamente los bancos comerciales-, que las entidades financieras estén orientadas al bien común -y no al lucro-, o que los créditos sólo puedan concederse a inversiones reales, no a la especulación, y siempre a partir de los depósitos de los que disponga el banco. “Es la contraposición a los ‘mercados financieros libres’, donde no hay límite al tamaño de las entidades financieras -cuyo objetivo supremo es el lucro-, no hay límites para conceder créditos, incluso si son para tumbar economías de los estados; no hay límites a la desigualdad, y no hay una supervisión financiera global”, expuso.

La receta expuesta por Felber, entre otros aspectos, pasa por limitar el tamaño de los bancos a un volumen máximo de activos de 30.000 millones de euros (para hacernos una idea, el Banco Santander cerró 2013 con un volumen de activos superior al billón de euros), y por establecer la obligatoriedad de realizar una valoración ética, además de sobre la viabilidad financiera, en la concesión de créditos. “Los bancos que cumpliesen estos parámetros seguirían gozando de los apoyos públicos, y los que no, quedarían en el mercado libre, pero libre del todo; es decir, no podrían hacer ningún tipo de negocio con el Estado, como refinanciarse, tener seguros que cubran los depósitos, o, en última instancia, ser rescatados”, detalló Felber.

Tal como pregona la Economía del Bien Común, que propone ventajas legales para las empresas que se guíen por valores como la cooperación, la responsabilidad, el respeto a los derechos humanos y al medio ambiente, o eviten la desigualdad salarial, la reorganización del sistema financiero debería partir “desde abajo”. “Los representantes de la ciudadanía no van a aportar ese cambio. En Europa y América del Norte veo muy poca probabilidad, debido a la gran concentración de riqueza en pocas manos, que impide que el sistema se reinvente y se regenere”, afirmó Felber. “Seguramente habrá algunos desde las élites que lo apoyarán, es esperanzador”, añadió, e hizo referencia a la serie de artículos publicados en el Financial Times derivados de una conferencia organizada por los propietarios del diario para buscar alternativas al capitalismo, o al menos reformularlo.

Un proceso “desde abajo”

¿Y cómo llevar a cabo este proceso desde abajo? “El libro sólo tiene una demanda: organizar procesos democráticos”, expuso Felber. La propuesta apunta a la creación de asambleas a nivel municipal y regional que puedan elaborar propuestas que sirvan para confeccionar una “constitución monetaria”, que una “asamblea federal” elaboraría para luego ser sometida a referéndum. Esta constitución debería recoger ideas básicas del funcionamiento del mercado: quién debe emitir el dinero, si los bancos centrales deben ser públicos o privados, si debe haber réditos sobre el capital o no, o si la circulación de capitales debe ser totalmente libre o, por el contrario, debería aplicarse una cooperación fiscal y regulatoria entre territorios.

Estas ideas básicas, defiende Felber, son fáciles de comprender para la ciudadanía. “No se trata de los detalles, sino de cosas básicas -subrayó-, y la mayoría votaría de forma similar”. “Por ejemplo, en las encuestas a nivel europeo, el 90% rechaza los paraísos fiscales, y en cambio se permiten. En Austria, el 70% pide un impuesto a grandes patrimonios, y el Parlamento no hace ni caso…”, detalló.

El modelo desarrollado por Felber no sólo supone un cambio radical de las reglas de mercado actuales (o la falta de ellas), sino de la concepción misma de democracia. “Se trata de una nueva división de poderes: el pueblo soberano elabora la Constitución, y los representantes la redactan a partir de esas directrices”. La idea, expuso Felber, “parte del concepto fundamental de democracia, que es la soberanía. ‘Soberanía’ deriva del termino en latín ‘superanos’, que significa ‘por encima de todo’. Es decir, el pueblo soberano está por encima de todo, debajo queda la Constitución, y debajo, el Parlamento. El Parlamento no puede ni tocar la Constitución, eso es competencia sagrada del pueblo”.

El auge de Podemos, una “pequeña esperanza”

La fe de Felber en el cambio reside en la capacidad de movilización de cada uno de los ciudadanos. “Las instituciones políticas sólo lo van a hacer si los ciudadanos se mueven desde abajo. Si los ciudadanos solamente piden a los representantes, no van a mover un dedo. Pero si se organizan, forman asambleas, esbozan constituciones, en centenares y miles de municipios y regiones, la presión política va a ser tan grande que el Parlamento y los partidos ya no podrán obviarlo”, sostuvo a preguntas de La Marea.

Tampoco cree que el crecimiento de partidos políticos críticos con el sistema capitalista actual, como Podemos en España o Syriza en Grecia, pueda suponer por sí solo una herramienta para el cambio. Aunque a su juicio abre una “pequeña esperanza” a que también desde arriba se empuje en esa dirección. “Aun así, un partido sólo es un partido, y tiene que cooperar con las instituciones, con las empresas, con las estructuras existentes, y depende mucho no solamente de un discurso público convincente, sino de establecer relaciones coherentes, de ganar a muchos actores en el camino”, señaló Felber. En su ideal de futuro, sin embargo, desaparecen los partidos políticos tal como los entendemos hoy en día: “Me gustaría pensar en una democracia alternativa donde ya no exista la competencia entre partidos para llegar a decisiones y a reglas, sino ciudadanos libres y soberanos, con derechos de democracia directa y participativa, y por supuesto que también con representación, pero no en forma de partidos”.

En conversación con La Marea, una vez concluido el acto y a punto de salir para el siguiente evento marcado en una agenda repleta, Felber reveló que su grupo de trabajo está en contacto con partidos europeos de todo el espectro político, no solamente con formaciones de izquierda: “Es un interés totalmente variopinto; y sí, cooperamos, pero siempre de forma no exclusiva y no competitiva”, matizó. De propina, dejó una receta para resolver gran parte del problema de la deuda soberana que ya ha plasmado en alguna de sus obras: “Como la deuda pública está ya transnacionalizada, lo más justo sería un impuesto sobre el patrimonio transnacional, y con los ingresos de este impuesto, pagar parte de la deuda. Sería un circuito en el que los ricos se pagan las deudas que el Estado tiene con ellos. Eso es lo más justo, sería el mismo efecto que una quita, pero a mí me parece más elegante”.

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Brais Benítez

Brais Benítez

  • Interesante idea…

  • jakl

    Eso quiere decir que vais a incorporar enseñar “terapia energetica” (una seudo ciencia) ene ls istema educativo, y que vais a rescatar a entidades financieras con dinero publico? , bueno es saberlo…

    • Manolo

      No se de donde te has sacado eso de la terapia energetica porque este artículo va de socio-economía…

      Y antes de hablar de bancos deberías informarte que es el dinero y que objetivos tiene, así como la historia del mismo a lo largo de la historia. Porque da la impresión de que cualquiera, gastando dos segundos, puede revartir con chascarrillos el trabajo de muchos años de un profesor en esas materias.

  • tbanobre

    En Equo incorporamos en nuestro programa la Economía del Bien Común en contraposición al sistema económico que nos lleva de una burbuja a otra y de una crisis a la siguiente

  • Elotro

    Podemos, ¿estáis ahí?

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