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Sábado 22 Julio 2017

Cultura

Los editores se reinventan… en internet

Nacen nuevas microeditoriales independientes que apuestan por el libro electrónico, nuevos autores y con ebooks a precios competitivos, en un contexto en el que la edición digital creció en 2011 casi un 40% con respecto al año anterior.

28 Junio 2012
00:03
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Los editores se reinventan… en internet
Leonor Medel y Beatriz Rodríguez han creado Musa a las 9. Fernando Sánchez

MADRID //El pasado octubre Amalia López puso en marcha Sinerrata, su propia editorial digital. A punto de cumplir cuarenta años y en ese instante en el que una se plantea dar un volantazo vital pensó que era el momento. Acariciaba el proyecto desde hacía meses y tenía cierta relación con la industria del libro, ya que en el pasado había montado una librería y había trabajado en una distribuidora y para una gran editorial. Desde Amsterdam, ciudad en la que reside, comenzó a edificar los pilares y en marzo de este año publicó sus dos primeros títulos, El rompecabezas del cabo Holmes, de Carlos Laredo, y Manuscrito en el tiempo, de Lucía Solaz. “Buscaba la manera de arriesgar por autores nuevos o desconocidos con recursos limitados y que nos permitiera trabajar con profesionales de cualquier parte del mundo y la edición digital fue la respuesta”, cuenta a este periódico mediante correo electrónico.

El perfil de Amalia López es el paradigma del nuevo editor que lanza un sello en internet. Ella se encarga de la gestión general, de la dirección y la coordinación editorial, mientras dispone de colaboradores para las lecturas, corrección, composición digital, diseño presencia en las redes sociales y promoción. Muchísimo trabajo, ilusión y poco que perder. Una organización y una filosofía muy parecida a la de otros sellos digitales recientes como Minobitia, Intangible, Musa a las 9, Ganso y Pulpo y Ediciones Babylon, las cuales ponen de relieve los cambios que está viviendo el sector editorial y la ebullición que existe con el libro electrónico.

Si bien las ventas de ebooks aún son escasas, debido en gran parte a la falta de dispositivos, el año pasado la edición digital aumentó un 38% con respecto a 2010, según los datos de la Federación del Gremio de Editores (FGEE). A ello se suma la presencia de las tiendas online (Amazon, Apple, Google Play, Lacasadellibro.com), que ya ha dado un ligero aviso a la tradicional cadena del libro.

“El editor que todavía mantiene una mentalidad analógica desaparecerá porque estamos en un mundo analógico, y publique libros en papel o en digital, debe hacerlo siempre donde están los lectores”, señala Valentín Pérez, de Minobitia. Este editor es muy activo en Twitter a través de su cuenta @minotaurodigital. “Hay que pensar en la mentalidad 2.0, aunque creo que ya vamos por la 3.0”, añade.

La misma opinión tiene el resto de editores consultados. Todos se mueven como pez en el agua por las redes y no creen que estemos ante el detonante de un cambio en la labor editorial, sino que hace tiempo que se produjo esta transformación. “Los cambios se veían venir desde 2008, las producciones de libros en papel empezaban a dar síntomas de agotamiento. El desarrollo de Internet y la llegada de nuevos soportes de lectura hacían muy difícil el sostenimiento del modelo. La tecnología no mató al autor, pero sí hizo que temblaran otros actores de la cadena [del libro]. Creo que [la edición digital] ya no es una opción sino una necesidad”, apostilla Ignacio Fernández, de LcL, una de las editoriales pioneras en el entorno de internet: lanzaron su primer ebook en 2005 y hoy ya llevan 58 títulos. “El libro digital está aquí para quedarse y negarse a ello no va a ayudar a nadie. Hay que afrontar los cambios y trabajar para sacarles el máximo provecho o de lo contrario podemos quedarnos fuera y perder la oportunidad de tener un futuro en el sector”, analiza por su parte Amalia López.

Como en el sector de la prensa impresa, la revolución en la edición coincide con una fuerte crisis económica. ¿Simple coincidencia o tiene una relación de causa (la crisis) y efecto (el sello digital)? La bajada hasta de un 20% en las ventas durante la pasada Feria del Libro de Madrid refleja el zarpazo que se ha llevado la industria en los últimos meses y, posiblemente, como indica Valentín Pérez, se impone una reflexión sobre los actuales modelos de venta: “Pretender que se sigan vendiendo los libros igual que antes es absurdo. Hay muchos españoles que se van a comer a comedores sociales, por tanto no podemos pretender que después se pasen por la Feria a comprar nuestros libros”.

Sin embargo, si bien no corren buenos tiempos para la tinta y el papel, según los editores los sellos digitales se defienden mejor de las embestidas económicas, aunque sus volumen de comercialización aun sea escaso (en torno a los 500-1000 ejemplares por título) y las cifras de facturación oscilen entre el 2 % y el 3% del total de libros vendidos. “Hay que pensar en las posibilidades que tienen los contenidos digitales, primero por el menor coste y riesgo que conlleva el editor, y segundo por las posibilidades que ofrece, pues abre un mercado mayor que sólo el que llega a las librerías”, insiste Valentín Pérez.

Su colega Ignacio Fernández abre además la gran puerta internacional: EEUU y América Latina. “Puede que no se venda mucho en nuestro país, pero estamos en tiendas de México, EEUU o Colombia, es decir, en lugares donde sí se venden muchos ebooks”, sostiene. En este debate, desde Intangible, sello digital creado en mayo de 2010 en Valencia, Aharón Quincoces reflexiona sobre las posibilidades de un sector que llegó después que otros como la música al entorno online. Una circunstancia que él no ve como un inconveniente: “Son muchas las experiencias que nos han precedido para ir sacando conclusiones y tenemos la ventaja adicional de ser una parte de la expresión creativa, por lo que no deberíamos tener miedo a explorar nuevas ideas que quizás sean las buenas”, apostilla.

Nuevos autores a precios competitivos

Más allá de la constatación del cambio de paradigma, la presencia de los nuevos editores digitales también ha removido los esquemas tradicionales de la edición con una mirada fresca hacia títulos y autores diferentes. En Ganso y Pulpo, Catalina Cerdá y Pablo Barrio se encargan de rescatar libros que fueron editados en papel hace un siglo. Son ebooks que se encuentran en dominio público, totalmente gratuitos. De ahí que su editorial no tenga un afán eminentemente comercial. Amalia López, por su parte, publica autores desconocidos, mientras que Leonor Medel y Beatriz Rodríguez, de Musa a las 9, editorial digital que nació en enero de 2011, se encargan de ofrecer una edición electrónica cuidada de títulos como la reciente versión teatral libre de La Regenta escrita por Marina Bollaín y Vanesa Monfort. Carne fresca para la red.

No obstante, el pilar que más se ha tambaleado es el del precio de los ebooks. Mientras que las grandes editoriales (en papel) que ya editan en digital aún mantienen sus libros electrónicos a una media de 15 euros, los ebooks de las microeditoriales se mueven en torno a los 5 euros. Esta diferencia supone un cambio en la mentalidad que no tiene nada que ver con el famoso mantra de que todo lo que está en Internet ha de ser gratuito. “Entre eso y el vender un libro a 15 euros tiene que haber un término medio en el que los lectores estén dispuestos a pagar por leer, y digo por leer y no por un libro, porque el lector no es tonto y sabe que un libro digital es un bien intangible que no puede usar ni para rellenar su estantería ni para calzar la pata de una mesa”, afirma.

Para Pérez, además, hay un razonamiento casi de Perogrullo a la hora de fijar los mismos precios para papel que para su versión electrónica: “La mayoría de las editoriales se han lanzado al mundo digital con la mentalidad del negocio papel, bien porque quieren seguir manteniendo sus porcentajes o bien porque temen que abaratando el libro electrónico pierdan ventas en papel. Pero desde luego, una venta perdida en digital por el precio es probablemente una venta perdida en todos los sentidos”.

¿Qué futuro se presenta para estas microeditoriales? ¿Podrán contrarrestar la fuerza de los pequeños sellos electrónicos que recientemente han lanzado también las grandes editoriales como Mondadori con Flash? Los editores son optimistas. Las posibilidades han cambiado drásticamente en relación a las que existían hace sólo tres años cuando apenas había e-readers en el mercado y apenas ebooks. “Siempre hará falta un gestor de contenidos, y cuando más especializado sea, mejor atenderá las necesidades de distintos tipos de lectores”, afirman Beatriz Rodríguez y Leonor Medel. Ignacio Fernández quizá da con la clave y los tempos: “Internet nos iguala y nos facilita tener una ventana de venta y distribución nueva para el autor. Ten autores y tendrás resultados, pero por tu vista a largo plazo”.

TREA, EDITORIAL PIONERA EN LECTURA ONLINE

Hace cuatro meses la editorial asturiana Trea, radicada en Gijón, lanzó un sistema de lectura online para 52 de sus títulos. Con este servicio, el sello se convertía en el precursor de un nuevo modelo de lectura para los dispositivos electrónicos en España, ya que hasta la fecha sólo la empresa 24symbols garantiza esta prestación. Como explica Pablo Guerrero desde la editorial, la experiencia online funciona como una especie de ‘spotify’: “Los libros digitales no están en formato epub, o pdf, descargables para un dispositivo de lectura específico, sino que se alojan en una biblioteca online, dentro de la propia web de Trea (www.trea.es), y son accesibles desde cualquier dispositivo con conexión a Internet (móviles, tabletas, ordenadores…). Los libros digitales están, así, en modo “streaming”, siempre disponibles”.

El precio de estos ebooks, la mayoría de ellos agotados en su versión en papel y reeditados en digital, es un 50% del del libro impreso. “Resulta muy complicado establecer con claridad la “economía” de cada libro digital, porque el desarrollo e implantación de este modelo es aún una incógnita. Por ello, nosotros estamos haciendo recaer el peso de la rentabilidad de los títulos en la edición en papel, dejando la edición online como un “plus”, que no sabemos lo que puede dar de sí”, sostiene Guerrero. Por último, reconoce que frente a los grandes sellos, la llegada del libro electrónico no deja de beneficiar a las pequeñas editoriales independientes: “Tenemos un mayor margen de maniobra porque no estamos obligadas a estar en la cresta de la ola de la innovación, ni tenemos que atender a un público tan grande, lo que nos permite centrar nuestros limitados recursos en alcanzar a nuestro público objetivo, saber llegar a él y tratar de proporcionarle lo que necesita con la mayor facilidad”.

Paula Corroto

Paula Corroto

  • La verdad que si no fuera por estas empresas que han apostado por lo digital muchos libreros hubiéramos desaparecido. Gracias de verdad!

  • Estupendo reportaje y muy completo, me ha encantado la historia de Amalia.

    saludos!

  • Pingback: espejoenigma | Pearltrees()

  • Un reportaje que pone claridad sobre alguna de las cuestiones que nos preocupan a los editores digitales. Gracias por citarnos.

  • Muchas gracias por hablar de nosotros, y de forma tan amable. Estamos trabajando duro y nos consta que las otras editoriales citadas también lo hacen. Un saludo para todos ellos. Corren nuevos tiempos e intentaremos estar a la altura

LM51 – Julio/Agosto 2017

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